(JAMA) El suplemento con ácidos grasos omega 3 no previene la morbimortalidad cardiovascular en personas de alto riesgo

Tuna_SchoolNo creemos que hayas advertido que hemos repetido en este post el título de otro que escribimos hace casi 5 años. En aquella ocasión, comentamos un macroensayo clínico (más de 12.000 participantes) publicado en el NEJM cuya conclusión fue que el tratamiento diario con ácidos grados ω3 no redujo la morbimortalidad cardiovascular en una gran cohorte de pacientes con múltiples factores de riesgo tratados en atención primaria.

Hoy subimos la apuesta y vamos a reseñar lo más relevante de una revisión sistemática publicada en el JAMA que ha tenido como objetivo elaborar un meta-análisis con todos los grandes ensayos clínicos que investigaron la asociación de los suplementos con ácidos grasos ω3 con el riesgo de sufrir un evento coronario, mortal o no, o un evento cardiovascular grave en la población total del estudio y en subgrupos preespecificados. Así que, sin más dilación, vamos a ver qué da de si esta nueva vuelta de tuerca evidencial sobre unos suplementos cuyo éxito comercial no parece corresponderse con el respaldo de los ensayos clínicos. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos…

Metodología: revisión sistemática y meta-análisis de ensayos clínicos en los que se evaluó el impacto del suplemento (de origen dietético o farmacológico) con ácidos grasos ω3 sobre las variables elegidas (mortalidad por cualquier causa y de origen cardíaco, muerte súbita, IAM y todo tipo de ACV). Se describe someramente la estrategia de búsqueda. Se citan los principales criterios de inclusión (ensayos clínicos aleatorizados, controlados, en prevención 1ª o 2ª de la enfermedad cardiovascular) y de exclusión (duración <1 año). Se evaluó la calidad metodológica de los estudios incluidos y el riesgo de sesgos, aunque no se exponen los resultados  ni en el artículo ni en el material complementario. Los autores realizaron un análisis global y por subgrupos preespecificado (prevención 1ª vs 2ª y presencia o no de desfibrilador cardioversor implantable). También se estudió el impacto de la dosis utilizada en los resultados.

Resultados: se incluyeron 20 estudios (n=68.680) cuyas características principales se resumen en la tabla 2. No se observó una asociación estadísticamente significativa con la mortalidad por cualquier causa (RR: 0,96; IC95% 0,91 a 1,02) o de origen cardíaco (RR: 0,91; IC95% 0,85 a 0,98) muerte súbita (RR: 0,87; IC95% 0,75 a 1,01) IAM (RR: 0,89; IC95% 0,76 a 1,04) y ACV (RR: 1,05; IC95% 0,93 a 1,18) en los estudios en los que los ác grasos ω3 se administraban como suplemento. De forma gráfica, los resultados se resumen de la siguiente forma:

Captura

Conclusión de los autores: este meta-análisis demuestra que los ácidos grasos ω3 no tienen una asociación significativa con las coronariopatías, mortales o no, ni con ningún evento vascular grave. No proporciona respaldo para las actuales recomendaciones de uso de estos suplementos en personas con un historial de enfermedad coronaria.

Fuente de financiación: British Heart Foundation, British Heart Foundation Centre for Research Excellence Oxford y otros.

Comentario: este es uno de esos estudios cuyas conclusiones permiten hacer un titular fácil, pero que tiene más aristas de lo que parece. Lo resumimos así, para ordenar un poco el discurso:
1.- En primer lugar, estamos ante una revisión sistemática sólida que viene a corroborar los resultados de otras anteriores.
2.- Los posibles beneficios del aporte dietético de los ácidos grasos ω3, fueron investigados en 2 ensayos clínicos aleatorizados abiertos (n=5.147) cuyos resultados -pese a estar rubricados por los mismos investigadores- son contradictorios, por lo que no se meta-analizaron.
3.- Independientemente de la no significación estadística de los riesgos relativos, las diferencias en términos de reducción de riesgos absolutos son mínimas.
4.- Algunos de los estudios incluidos (como los referentes al aporte dietético) se hicieron en la era pre-estatinas y eso puede explicar por qué en estudios más modernos y con mayor calidad metodológica los resultados son menos favorables a los ácidos grasos ω3.
5.- La búsqueda bibliográfica se extendió hasta agosto de 2012, aspecto que no se justifica en el texto y por ello no incluye el macroestudio al que aludíamos en la entradilla, cuyos resultados puedes ver aquí:
Captura.JPG
Como puedes apreciar, después de 5 años de seguimiento, van en la línea de los obtenidos en la revisión sistemática: diferencias no significativas en todos las variables investigadas, con una tendencia desfavorable a la intervención en muchos casos y unas minúsculas diferencias, en lo que a la reducción absoluta de riesgos se refiere.

Llegados a este punto, no parece que haya base evidencial para utilizar de forma rutinaria los ácidos grasos ω3 con el buen propósito de prevenir la morbimortalidad cardiovascular en personas de riesgo. De hecho, en España están excluidos de la financiación pública excepto en pacientes con hipertrigliceridemia grave (≥500mg/dl) en los que los fibratos están contraindicados. A pesar de lo expuesto aquí, sabemos que no todos piensan lo mismo, en particular algunos cardiólogos y no es difícil encontrar recomendaciones que van en sentido contrario (while we are uncertain how they work, there are persuasive data that omega-3 PUFAs reduce the risk of cardiac death) aunque lastradas por un rosario de conflictos de interés y ancladas en una revisión comentada que hace hincapié en los estudios que más dudas suscitan.

Todo lo anterior debería hacer que nos replanteáramos el lugar en la terapéutica de los ácidos grasos ω3. Por un lado, parece improbable que nuevas investigaciones den un vuelco a las conclusiones ya conocidas. Y por otro, no podemos olvidar que nos estamos refiriendo a sustancias presentes de forma natural en sardinas, arenques, atunes, salmones, lenguados… y no digamos en nuestro aceite de oliva o jamón serrano. Sustancias que un día algunos se empeñaron en sacar del plato para introducirlos en una insípida cápsula. Quizás vaya siendo hora de hacer el recorrido inverso y seguir animando a los pacientes a disfrutar de una dieta saludable en la que no falten estos productos. Una recomendación que les dejará, qué duda cabe, un buen sabor de boca…

 

 

 

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