(Dtsch Arztebl Int) Mediada la vida, el rendimiento físico depende de nuestros hábitos antes que de la edad

Los lectores más avispados encontraron el artículo oculto sobre WikiLeaks en nuestra última entrada. Y los más allegados saben que este año ha sido el de la literatura japonesa: así, hemos pasado de Haruki Murakami a Kenzaburo Oé, pasando por Yukio Mishima, con poco espacio para otros autores. Los lectores más allegados saben, además, que nos gusta el deporte y que el último libro devorado ha sido ¿De qué hablo cuando hablo de correr?. Los que corremos, lo hacemos por múltiples motivos: quemar adrenalina, disfrutar de un rato de soledad, ordenar las ideas en nuestra caótica cabeza… e intentar inútilmente ganarle la partida al tiempo. En este orden de cosas, hemos leído un interesante artículo en Deutsches Ärzteblatt International que no queremos que pase desapercibido. Se titula Physical Performance in Middle Age and Old Age y ha tenido como objetivo aclarar una duda que a todos nos asalta en algún momento de nuestra leve existencia: el declinar físico que se produce mediada la vida ¿es debido de forma irremediable al envejecimiento o es una consecuencia más de nuestra forma de vivir? Menuda pregunta de investigación. Vamos a ver cómo se ha planteado al estudio y descubramos sus sorprendentes resultados…

Metodología: estudio transversal realizado con las cohortes del estudio PACE (Performance, Age, Competition, Exercise) que analizó la resistencia y los tiempos conseguidos de un subgrupo poblacional físicamente activo, con una edad comprendida entre 20-79 años, que participó en 135 maratones (n=552.528) y 110 medias maratones (n=374.425) celebradas entre 2.002-2.009. El análisis se realizó estratificando por edad y sexo. También se analizaron las respuestas de 13.171 participantes a un cuestionario sobre actividad deportiva (rutina de entrenamiento, motivación para hacer ejercicio), hábitos de vida, salud y actividad laboral (datos antropométricos en tablas 3a y 3b).

Resultados: no se observó una disminución significativa de la capacidad física antes de los 55 años. Es más, sólo se detectó una moderada disminución después de esta edad (ver tiempos en figura 1). De hecho, el 25% de los corredores con una edad entre 65-69 años fueron más rápidos que el 50% de los que tenían una edad comprendida entre 20-54 años. La encuesta también revela que más del 25% de los corredores entre 50-69 años había comenzado a entrenar para correr un maratón en los últimos 5 años (3,9±3,7 años entre los que tenían 20-29 años y 15,5±12,7 años entre los que tenían 60-69 años).

Conclusión de los autores: la pérdida de rendimiento observada en la edad mediana es debida principalmente al sedentarismo, más que al envejecimiento biológico. El numeroso contingente de los principiantes de más edad entre los corredores de maratones demuestra que, incluso a una edad avanzada, se puede conseguir un elevado rendimiento mediante un entrenamiento regular.

Fuente de financiación: no se cita. Los autores declaran no tener conflicto de intereses de acuerdo con la guía del International Committee of Medical Journal Editors.

Comentario: este estudio es un adelanto de los Reyes Magos y, aunque como los autores reconocen, tiene limitaciones -como las inherentes a su diseño- nos deja muchos mensajes interesantes. En primer lugar, no se observó un bajón físico antes de los 55 años. Y cuando se produjo, más tarde, no fue muy pronunciado. Además, hay corredores sexagenarios más rápidos en una prueba tan dura como la de los míticos 42 km y 195 m que sus compañeros veinteañeros. Así mismo es interesante leer en el estudio que la inmensa mayoría de los corredores no fumaban y tenían un IMC adecuado (por ejemplo el 75.7% de los varones tenía un IMC≥ 18.5 y <25). Y todo esto ¿a cambio de invertir cuánto tiempo? La encuesta realizada revela que la inmensa mayoría entrenaba 3-4 veces a la semana durante aproximadamente 1h. En medio de este maremagnum de datos extraemos una conclusión clara: en una sociedad como la nuestra, sedentaria, pasiva, obesa –enfermiza, en una palabra- hay una subpoblación que ha encontrado la motivación suficiente y necesaria para calzarse las zapas 3-4 veces por semana y mantenerse en forma. Ellos, con una ridícula inversión en salud, son capaces de dar esquinazo al envejecimiento casi 3 décadas. Los demás yacen, independientemente de su edad, espanchurraos en los sofás de sus casas, con algún juguete entre las manos, achacosos e ideando mil y una excusas para no hacer nada por mantener su condición física. Llegados a este punto nos hemos acordado de la frase que Emilio Duró pronunció en Z15 (hay gente que muere con 20 años y la entierran con 90). Y también de la de Murakami (el corredor lucha contra sí mismo, contra su mismo yo del día anterior). Ahora que viene la época de los buenos propósitos, elige uno con la mayor dosis de egoísmo que puedas. Cuídate. Entre tanto medicamento no podemos olvidar que esto, también es Medicina.

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