(NICE) Actualización de la GPC de insuficiencia cardíaca

Nuestros compañeros de Hemos leído han hecho una magnífica reseña de la guía de hipertensión en el embarazo publicada esta semana por el NICE. Pero este documento no ha sido el único que la factoría británica ha puesto en circulación. De todos, queremos hacer una breve reseña de otro de gran importancia y que con el título Chronic heart failure: management of chronic failure in adults in primary and secondary care es la actualización de la guía de práctica clínica basada en la evidencia publicada en 2.003. El documento está disponible, como siempre, en distintos formatos, a gusto del consumidor. Así, tenemos acceso a la guía completa, una versión abreviada y otra para pacientes y cuidadores, además de diverso material de apoyo.

Como todos sabéis, la ICC es una enfermedad con una elevada morbimortalidad en la que el paciente sufre una constelación de síntomas, que van desde la fatiga y la disnea, hasta la retención de líquidos, que denotan la incapacidad de corazón para realizar correctamente su función. Según el propio NICE, la causa más frecuente de ICC en el Reino Unido son los IAM y padecen la enfermedad unas 900.000 personas, aunque un número igual presentan lesiones cardíacas, pero permanecen asintomáticos. La prevalencia de la ICC va en aumento, debido principalmente a los avances terapéuticos, el progresivo envejecimiento de la población y al mejor pronóstico de las coronariopatías. No obstante lo anterior, su pronóstico es sombrío: un 30-40% de los pacientes diagnosticados de ICC mueren en el transcurso de 1 año, aunque la mortalidad es inferior al 10% anual. En otro orden de cosas, esta patología tiene un alto impacto en la actividad asistencial: produce 1 millón de estancias hospitalarias anuales (el 2% de las estancias diarias en el NHS), con una previsión de un incremento de un 50% en los próximos 25 años.

Esta guía, cuenta con el aval del Royal College of Physicians y se estructura en 10 apartados. De ellos, destacamos los dedicados al diagnóstico (4), el tratamiento no farmacológico y farmacológico (5), la rehabilitación (6) y el seguimiento (7) auténtico cuore del documento.

En relación al tratamiento farmacológico, la guía actualiza el contenido de la versión anterior y establece en 5 páginas (147-151), de las 222 que consta  la versión completa, unas recomendaciones detalladas y claras. El tratamiento farmacológico es el verdadero caballo de batalla entre la atención primaria y la hospitalaria, escollo que esta guía intenta soslayar mediante una serie de directrices basadas en la mejor evidencia disponible, que son comunes para ambos niveles asistenciales.

A continuación resumimos los aspectos que nos han parecido más interesantes:

1.- El tratamiento de elección está constituido por la combinación de un IECA y un betabloqueante con indicación para esta patología, para todos los pacientes en los que la causa de la enfermedad sea una disfunción sistólica izquierda. La elección del fármaco concreto se hará siguiendo el juicio clínico del prescriptor.

2.- A aquellos pacientes que permanezcan sintomáticos a pesar de recibir un tratamiento óptimo con un IECA y un betabloqueante se añadirá uno de los siguientes fármacos:

– Un antagonista de la adolsterona (especialmente si el paciente tiene una ICC de grado III-IV en la clasificación de la NYHA o ha sufrido un ataque cardíaco en el último mes) o

– Un ARA-II (especialmente si el paciente tiene una ICC de grado II-III) o

– Hidralazina combinada con un nitrato (sobre todo en pacientes de origen africano o caribeño y una ICC de grado III-IV).

Para los estudiosos del tema, la guía detalla qué recomendaciones figuraban en la versión de 2.003 y cuáles son nuevas en esta actualización. Para terminar, diremos que nos parece un estupendo documento para mejorar la atención que reciben este tipo de enfermos. Mucho más allá de batallitas superficiales como la de los IECA vs ARA-II, la guía del NICE aborda de forma integral el tratamiento del paciente con ICC, con recomendaciones actualizadas y comunes para ambos niveles asistenciales. Ahora, a esperar la reacción de los clínicos…

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