Lecturas para el domingo, información en la red y un reto colosal

Tras una semana bastante ajetreada, por fin disponemos de unos minutos para glosar tres lecturas (y algunas cosas más) que no pueden/deben pasarnos desapercibidas. Además, como sabemos que entre los lectores de este blog hay autores de boletines farmacoterapéuticos españoles de gran fuste, les vamos a lanzar un reto, a ver si alguno de ellos quiere recoger el guante…

  • En primer lugar, queremos destacar que, después de un largo embarazo -el último número se publicó en febrero- acaba de ver la luz el último número de El Comprimido. Tres artículos componen el boletín: Zoledrónico intravenoso para la osteoporosis: La incorporación de una enfermedad de atención primaria a un nuevo nivel asistencial, Tratamiento farmacológico del glaucoma crónico de ángulo abiertoPregabalina en dolor neuropático). De ellos, nos ha llamado la atención el primero, porque da respuesta a cuestiones clave en el uso del ácido zoledrónico (¿cuál es su lugar en la terapéutica? ¿es su perfil de seguridad diferente al de otro bifosfonatos? ¿simplifica el régimen posológico?) y del tratamiento de la osteroporosis (¿es, ante la aparición de fármacos de administración intravenosa como el ácido zoledrónico o los nuevos productos de origen biológico, una enfermedad de atención primaria?). Y, por cuestiones totalmente diferentes, el último: han pasado ya muchos años desde que pregabalina está en el mercado farmacéutico. En estos años, sus indicaciones han ido multiplicándose (dolor neuropático, epilepsia, tratamiento de la ansiedad generalizada), ha sufrido algún que otro revés (como la denegación de su uso en la fibromialgia por la EMEA) y, en general, evaluaciones negativas tanto de su expediente científico, como de su publicidad. Pues bien, casi 5 años después de su presentación, el artículo de El Comprimido nos descubre que aún no hay publicado ningún ensayo comparativo con gabapentina y sólo hay uno frente a amitriptilina, en la que ésta resulta ser superior. En Pfizer deben pensar que tenemos la vida por delante, como reza su conocido eslogan, para esperar a que se publiquen nueva evidencia que respalde el uso de este medicamento. Pero el tiempo pasa y las sospechas de que pregabalina fue un subterfugio para no perder la cuota de mercado de gabapentina (fármaco del mismo laboratorio con el que guarda una sospechosa similitud estructural), parecen confirmarse. Sinceramente, esperábamos más.
  • Como muchos ya sabéis, la Food and Drug Administration actualizó el pasado martes la información sobre la interacción de clopidogrel y los IBP. La información es relevante en un doble sentido: ya no se habla de IBP de forma general, sino de omeprazol, en particular. Y la interacción se hace extensiva a todos los fármacos que inhiben el CYP2C19, como esomeprazol, cimetidina, fluconazol, ketoconazol, voriconazol, etravirina, felbamato, fluoxetina, fluvoxamina y ticlopidina. Y todo esto ocurre a dos meses escasos de hacerse públicos los resultados del estudio COGENT, del cual se puede leer un extenso comentario en esta página. Este asunto, en el que mucho más de sus implicaciones clínicas se mezclan intereses comerciales y  descarnadas luchas por las patentes, promete no terminar aquí, por lo que habrá que prestar atención a cómo evoluciona.
  • El último número del MeReC Extra con el título The benefits and risks of oseltamivir▼ (Tamiflu®) for the treatment of influenza en el que, una vez más, se habla de la seguridad y eficacia del controvertido antiviral, tanto en adultos como en niños. Además del valor de la información contenida en este boletín, queremos destacar que una de las cosas más llamativas del torrente informativo generado por la gripe A es el valor añadido que ha aportado Internet. El propio MeReC cuya lectura recomendamos, está trufado de referencias a otros medios informativos electrónicos, como el blog del  NPCi, al que tantas veces nos hemos referido aquí o a la web del Dr Chris Cate, a la que recomendamos le echéis unos minutos para bichear herramientas como Visual Rx, con la que se crean los Cates plot, que son esos diagramas con caritas sonrientes o tristes, con las que de forma tan gráfica e intuitiva se pueden comunicar los beneficios y riesgos de los tratamientos. En relación a la gripe A, no podemos olvidar las aportaciones realizadas por tantos y tantos blogs, entre los que hoy queremos destacar el de Pediatría basada en pruebas, que ha hecho un seguimiento exhaustivo de las novedades de la pandemia y, de forma consciente o no, ha avanzado lo que serán los boletines de información farmacoterapéutica del futuro: en formato electrónico, de fácil y continua actualización y en los que no exista el concepto de número, sino de área del conocimiento. ¿Para cuándo boletines de nueva generación en España que, más allá de la mera información, sean fuente de conocimiento y de recomendaciones farmacoterapéuticas? El reto es colosal, pero la confluencia de los distintos formatos en los que la información biomédica aparece en la red de redes será, antes o después, un hecho. A ver si es posible que en esta ocasión, no nos ganen de nuevo por la mano, los hijos de la Pérfida Albión.

Un comentario

  1. Hola Carlos,

    Un embarazo de exactamente nueve meses y un parto de lo más traumático, te lo aseguro. De hecho, aún tenemos el cordón umbilical a medio cortar, pues no hemos podido subir todos los contenidos del número 17 (falta el boletín completo y algún artículo en catalán).

    Respecto al guante que nos lanzas a todos los que, de alguna manera, participamos en la publicación de boletines farmacoterapéuticos “tradicionales” (en papel), yo si que lo recogería, si pudiese. Estoy totalmente convencida de que las cosas tienen que ir por ahí, por las herramientas que ofrece la web 2.0, que permiten editar y difundir de manera inmediata información científica de calidad (la calidad la pone el autor o autores, no la web 2.0) con una facilidad de uso apta para “torpes en informática”.

    Sin embargo, también opino que es demasiado pronto para soltar totalmente el formato papel. Algunos profesionales sanitarios no están habituados a buscar información en la red, ni tienen intención o capacidad para dar ese salto del papel a internet. Por ello, creo que hay que compatilizar ambas cosas, al menos de momento… e igual en unos años podemos deshacernos del papel.

    En todo caso y como bien dices, hay que empezar a preparar el cambio o las nuevas generaciones de profesionales sanitarios nos cogerán con el paso cambiado!!!

    Muchas gracias por informarnos con tu blog. Un abrazo,
    Cecilia

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