Impacto en salud de los azúcares añadidos en la dieta y seguridad de metformina

untitled

Uno de los apartados más leídos de cualquier publicación son las cartas al director y, en el caso de los blogs, los comentarios. En la última entrada uno de los comentarios enlazaba un artículo (que ha sido traducido en este blog) en el que el polémico Dr Dwight Lundell volvía a la carga con su hipótesis sobre la verdadera causa de las enfermedades coronarias. En pocas palabras, Lundell asegura que without inflammation being present in the body, there is no way that cholesterol would accumulate in the wall of the blood vessel and cause heart disease and strokes. Without inflammation, cholesterol would move freely throughout the body as nature intended. It is inflammation that causes cholesterol to become trapped. Esta visión del origen de las coronariopatías da en la línea de flotación del colesterolocentrismo, hipótesis imperante que no explica, por ejemplo, porqué -a diferencia de otros fármacos hipolipemiantes- sólo las estatinas han podido demostrar hasta la fecha un impacto en variables de resultado orientadas al paciente. Y entronca con una perspectiva preventivista basada en unos hábitos de vida saludables (con una dieta sana, libre de los azúcares añadidos a las comidas procesadas que llenan las estanterías de los supermercados) y el control de otros factores (estrés, tabaco) que evite la inflamación  de los vasos que dispara la aterogénesis.

Muchos pensarán que Lundell es un viejo chiflado que predica en un mundo dominado por los huérfanos de las cifras objetivo de colesterol. Sin duda alguna, la plaga de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares que, según refleja los datos del INE hostigan a nuestra sociedad, tienen un origen complejo y una solución aún más complicada. Pero fiar nuestra salud a una pirula que nos permite comer de todo nos sitúa en una posición escapista como profesionales y no digamos, como pacientes. Para echar leña al fuego de esta polémica, se ha publicado en JAMA of Internal Medicine un estudio observacional cuyo objetivo ha sido analizar las tendencias temporales del consumo de azúcar añadido (expresado como porcentaje de las calorías diarias consumidas) en los EE. UU. e investigar la asociación de dicho consumo con la mortalidad cardiovascular. El estudio, realizado por investigadores de los  Centers for Disease Control and Prevention concluye que most US adults consume more added sugar than is recommended for a healthy diet. A higher percentage of calories from added sugar is associated with significantly increased risk of CVD mortality. In addition, regular consumption of sugar-sweetened beverages is associated with elevated CVD mortality. Our results support current recommendations to limit the intake of calories from added sugars in US diets. 

Sin duda alguna, las industrias alimentaria y farmacéutica tienen un gran problema sobre la mesa, aunque probablemente se tarde décadas en mover ficha -si es que alguna vez se hace- en la dirección correcta. Mientras ello ocurre, seguimos cogiendo el rábano por las hojas -sobre todo en atención primaria- nivel asistencial especialmente castigado por los recortes, lo que da idea de la importancia que se da a la prevención y la educación para la salud en nuestro sistema sanitario.

Cambiamos radicalmente de tercio, o no tanto, para glosar un magnífico artículo publicado en Australian Prescriber sobre el uso seguro de metformina. Considerado un fármaco de primera línea en el tratamiento de la DM2, su posición se tambalea ante el empuje de todas las novedades que están apareciendo en el mercado y que, de momento, no aportan ninguna ventaja desde el punto de vista clínico.

Los autores de artículo han revisado los aspectos más interesantes de su perfil de seguridad y han propuesto los siguientes cambios en la información que habitualmente se da de la biguanida (para leer con comodidad y/o imprimir, hacer click en la ilustración):

Captura

En relación a la intolerancia gastrointestinal -verdadera epidemia en nuestro medio- que justifica la prescripción, ficha técnica en mano, de otros antidiabéticos, los autores nos recuerdan que se debe comenzar con una dosis baja (500 mg/día, dosis no comercializada en España) administrada en la comida e incrementar la dosis lentamente. No es infrecuente que los pacientes en tratamiento con metformina desde hace años sufran este tipo de efectos adversos. En este caso, se recomienda interrumpir el tratamiento para determinar si es debido al fármaco. Por último, en un estudio retrospectivo se observó que la probabilidad de sufrir una intolerancia gastrointestinal era la mitad con las formulaciones de liberación modificada en comparación a las de liberación normal.

Terminamos esta ensalada evidencial insertando una presentación que nos sirvió de apoyo hace unos días en una sesión iniciática a la MBE de nuestros compañeros de la Unidad de Gestión Clínica de Farmacia de Granada. Los que nos siguen en Twitter ya saben de su existencia. Los demás, la pueden conseguir aquí. Es otro patchwork de material obtenido en las redes y justo es que siga rodando…

4 comments

    1. Hola, Tomás:
      La imagen -que mucho me habéis comentado en off- es la pirámide alimenticia oficial en Austria.Está, por tanto, en austríaco (es broma) y la puse como una provocación, pues dista mucho de las recomendaciones de otros páises (el nuestro, sin ir más lejos). Para leer más sobre el tema: http://www.tribunasur.es/fitness-revolucionario/no-hay-una-verdad-unica-en-nutricion.html
      Gracias por tu comentario. Un saludo.
      CARLOS

      Me gusta

  1. Estimados
    Al releer el tema de metformina que Carlos nos ha traído, me he acordado que ya el consenso español de ERC 2012 proponía cambios importantes en metformina y su relación con la función renal. En su página 24 se puede leer y transcribo su cita: . De hecho, en pacientes con FG en entre 45 y 60 ml/min/1.73m2, se aconseja monitorizar la función renal cada 3-6 meses. En presencia de un FG entre 30 y 45 ml/min/1.73m2, se aconseja una reducción de la dosis de metformina del 50%, monitorizar la función renal cada 3 meses y no iniciar nuevos tratamientos. Con un FG inferior a 30 ml/min/1.73m2 la metformina no debe utilizarse
    Ello se basa en la revisión del 2011 sobre metformina e insuficiencia renal
    Os adjunto los link de ambos trabajos
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3114336/pdf/1431.pdf
    http://www.senefro.org/modules/news/images/v._5.doc_consenso_final___131212_copy1.pdf
    Bien es cierto que ninguna guía de práctica clínica se ha decidido a plasmar estos “consensos de expertos o revisiones”, y encima la ficha técnica de metformina sigue siendo igual de restrictiva que siempre.. pero al menos ya disponemos de algún material que avale su uso en estas circunstancias
    Saludos cordiales

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s