Polimedicación y farmacéuticos de atención primaria en la encrucijada

Hoy hemos leído una estimulante entrada en El supositorio titulada El “cartulario” del polimedicado. En ella, Vicente hace una provocadora lectura del gran problema de la polimedicación y lanza, en el texto y en lo comentarios al mismo, algunos guantes a diestra y siniestra. Recogemos el que nos toca, como farmacéutico de atención primaria y dejamos aquí, por escrito, algunas reflexiones sobre el tema.

Las afirmaciones que hace Vicente están en la mente de muchos. Efectivamente, todos nos hemos cruzado con médicos que pasan de los genéricos, que les importa un bledo el precio de los medicamentos, que no han leído jamás una ficha técnica, que su palabra es ley, que no leen inglés -ni francés- ni falta que les hace, que creen que la MBE es una cosa de pijus magnificus -entiéndase médicos afines a los gerentes que no ven, pobres idiotas, cómo están cediendo poder y status de forma irreversible-. Todos conocemos algún médico adicto al gratis total, algún ejemplar que en las reuniones de equipo no sabe, no contesta. Que cree que la gente de la industria es su amiga y compañera. La que le oye, le entiende y comprende. También nos hemos topado en 17 años de carrera con médicos a los que parece importarles un pito sus pacientes. Que odian su profesión. Que detestan el contacto con la gente.

Todo esto dicho por un médico, podría interpretarse como un desahogo. Una arcada. Un puñetazo en la mesa. Dicho por un farmacéutico -aunque sea de primaria- un ataque intolerable. Una injerencia. Un despropósito. Aunque médicos como los del párrafo anterior, hemos conocido unos pocos, obviamente nos quedamos con el médico honesto, capaz, estudioso. Con el que se preocupa, el que duda, el que conoce a sus pacientes por su nombre de pila. El que no se conforma. Estos, son más. Muchísimos más. Incluso en la atención hospitalaria. Pero no son noticia.

El problema de la polimedicación es endémico en nuestro sistema sanitario e inherente a su conformación y a nuestra sociedad. Por tanto, de difícil abordaje. El SAS considera polimedicado al paciente que toma más de 5 fármacos de forma continuada durante al menos 6 meses. Cinco. Hemos conocido pacientes que se tomaban religiosamente 23. Y tenían buen color. Además de las denostadas interacciones, en un tratamiento sin ningún tipo de control campan a sus anchas las duplicidades terapéuticas, los efectos adversos, la falta de adherencia, la ineficiencia. El caos. En el SAS hay desde hace un par de años un programa de atención a este tipo de pacientes. Imaginamos que, como en el resto de los servicios de salud. Tal es la prevalencia del problema que se comenzó a trabajar con pacientes que tomaban no 5, sino 10 medicamentos. Y los FAP colaboran activamente con el resto de profesionales en dicho programa.

Pero no todo es de color de rosa. El segundo párrafo es de aplicación también a nuestro colectivo. Todos conocemos, nos hemos topado o cruzado con algún FAP cuyo modus operandi es preguntar al médico de turno si es ahorrador o no ahorrador. En fin. Léase dicho párrafo. Y con el problema añadido de la falta de formación específica de estos profesionales. Muchos son doctores, especialistas en farmacia hospitalaria o máster en no sabemos cuántas cosas. Pero a día de hoy, la autoridad compentente no han creído necesaria la creación, vía FIR, de la especialidad del FAP. Aunque esto no es excusa para nada. Los FAP, nos consta que no sólo en Andalucía, trabajan codo con codo con los médicos, revisando historias, tratamientos, integrándose -cuando las circunstancias lo permiten- en los equipos asistenciales. E intentando que de la colaboración el principal beneficiario sea el paciente. Bien es cierto que algunos FAP viajan cómodos en el hombro del baranda de turno, cual loro del pirata. A esos  efectivamente, hay que pedirles y coincidimos con Vicente, que reivindiquen su papel como profesionales sanitarios. Las estadísticas, las gráficas, los listados, son imprescindibles, porque alumbran el camino. Pero debemos  saltar definitivamente de los despachos a las consultas. Abordar el problema de la polimedicación, es un buen motivo. También lo son la seguridad del paciente, la eficiencia de la prescripción, la implantación efectiva de la MBE o la formación continuada. Un panorama profesional fascinante. Porque así es la atención primaria de la salud.

11 comentarios

    • Gracias, a ti Vicente.
      Honestamente pienso que sí, que podemos hacer mucho. Pero todos juntos. De la colaboración efectiva entre profesionales sanitarios (no me quiero olvidar la enfermería) han salido cosas muy buenas. De la descoordinación y del trabajo anárquico, algunos de los grandes males que nos aquejan.
      Saludos.

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  1. Se puede decir más alto, pero no más claro.

    Nosotros hemos sufrido a “loros del pirata” que osaron decir “que queríamos cotillear en las historias clínicas” cuando hace ya cinco años defendíamos la participación del FAP, con el equipo de atención primaria, en la farmacoterapia del paciente. Así nos va.

    Un abrazo

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    • Hola, Marisol:
      Gracias por tu comentario. Pues sí, las ganas de colaborar deben ser mutuas, porque si no…
      En fin, siempre habrá gente que nos vea como ectópicos en los equipos de atención primaria. Pero me satisface pensar que los que están profesionalmente en la cresta de la ola no son ésos, sino los que nos reclaman colaboración.
      Un fuerrrrrte abrazo.

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  2. Estoy de acuerdo en que creo que los FAP tienen un problema importante (que también pasa en especializada pero menos) y es que dependiendo de la comunidad hacen unas funciones u otras y están mas potenciados o menos, por tanto sería bueno la especialidad para consensuar sobre todo formación. Es algo que parece tonto, pero no lo es, igual que un médico de familia, un neumólogo o un digestivo por ejemplo hacen funciones similares estén donde estén, los farmacéuticos “públicos” (primaria y especializada) somos un poco anárquicos y a lo mejor lo que haceis en Andalucía, que me consta que es un gran papel (yo hice la residencia en Andalucía y roté por primaria) no tiene nada que ver con otra comunidad. Otro punto importante es que nos impliquemos y reivindiquemos nuestro papel como comentas, al resto de profesiones les viene de serie y nosotros tenemos que luchar por ubicarnos sin parecer intrusos, algo extraño.
    En conclusión tenemos que buscar nuestra IDENTIDAD. algunos lo han hecho, muchos no. Un tonto, pero gran problema.
    Saludos
    (Luis Carlos-ImagineFarma)

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    • Hola, Luis Carlos:
      Pues sí, lo de la especialidad es un gran problema. Muchos compañeros han trabajado desde la Sefap y desde fuera de ella para conseguir una formación reglada y oficial. Pero hasta ahora, por más esfuerzos que se han hecho ha sido imposible. Demasiados intereses corporativos y mucha estrechez de miras. A ver si ahora con la troncalidad, los de hospital y los de primaria logramos reforzar mutuamente nuestras posturas. Ese es mi deseo…

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  3. Desde mi punto de vista la labor del FAP debería ser fundamental en el tema del uso racional del medicamento, no sólo en los pacientes polimedicados, sino en las prescripciones inadecuadas, en las interacciones en las DHD desorbitadas de muchos fármacos ( antibióticos), etc, etc. Lamentablemente esto no siempre es así.
    Saludos y enhorabuena por tu entrada. Maria José

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    • Hola, Mª José:
      Gracias por tu comentario. Así lo entienden en el Reino Unido, por ejemplo. Y tienen unas estrategias de promoción del uso adecuado de los medicamentos que ya quisiéramos en estos lares. En fin, esperemos que marquen tendencia.

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  4. En lo que yo conozco (Distrito Sanitario Costa del Sol) las enfermeras, en sus visitas domiciliarias, hacen revisión del botiquín y comentan con el médico los hallazgos para anular prescripciones en receta electrónica (para eso no hace falta la tarjeta) cuando encuentran 8 cajas del mismo fármaco por ejemplo, lo cual no es infrecuente.
    Hay farmaceúticos honestos (la mayoría) y hay otros (escasos) que cuando el paciente le dice que no se lleva un medicamento de receta electrónica porque tiene mucho en casa, o porque no lo toma, le dicen que entonces se lo mandarán a los chinitos (pero lo cobran, claro).

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    • Hola, Iñaki:
      Has tocado un tema interesantísimo, que es el papel de las “nuevas” tecnologías en el control de los tratamientos. Desde luego, no tengo la sensación de que la puesta en marcha de la tarjeta sanitaria, la prescripción electrónica, etc se haya traducido de forma inmediata en una mejora de la prescripción. Sí de la parte administrativa, pero no de la clínica. Esperemos que las mejoras que (en Andalucía) se han introducido recientemente (interacciones) y las que están preparándose vayan en esa línea. También es verdad que si tuviéramos un sistema único y no 17, posiblemente habría salido menos oneroso y estaríamos hablando de otra cosa. Pero ese es otro tema..
      Un saludo.

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