(bit) El estudio RIVANA y la prevención cardiovascular

homerEl boletín bit nos ofrece en su página web un nuevo número, esta vez titulado Estudio Riesgo Vascular en Navarra (RIVANA) en el que se nos cuenta los entresijos de un estudio, cuyo objetivo ha sido estimar la prevalencia de los factores de riesgo vascular y del síndrome metabólico en la población de 35-84 años de Navarra y establecer una cohorte poblacional que permita realizar un seguimiento de episodios cardiovasculares a los 10 años. Con este fin, se calculó un tamaño muestral de 6.553 sujetos (5.021 + 30% en previsión de de una alta tasa de no respuesta) a los que se realizó una encuesta y una exploración física (peso, perímetro abdominal y presión arterial) y una analítica (colesterol total, cHDL, cLDL, triglicéridos y glucemia).

Los datos más sobresalientes del estudio RIVANA, son los siguientes:

  • Según los autores, el mayor problema para la salud actual y futura de la población estudiada es el hecho de que dos de cada tres personas mayores de 35 años  (tres de cada cuatro varones) tienen sobrepeso u obesidad. Este dato epidemiológico tiene gran relevancia ya que condiciona de forma directa la presentación de factores de riesgo como la hipertensión, hiperglucemia y dislipemia. La sobreingesta y el sedentarismo, sin duda, tienen un papel decisivo en esta situación.
  • El 50,9% (IC95% 48,9 – 52,8) de los varones y el 39,4% (IC95% 37,7 – 41,1) de las mujeres de 35 a 84 de Navarra están diagnosticados de HTA o presentan cifras superiores a 140/90 en el estudio. El 60% de los hipertensos conocía su diagnóstico, de ellos el 88 % estaban tratados y el 37% de los tratados tenían la tensión arterial controlada.
  • El 11% (IC95% 9,9 – 12,3) de los varones y el 6,4% (IC 95% 5,5 – 7,2) de las mujeres de 35 a 84 años presentan diabetes mellitus. La prevalencia de diabetes se incrementa con la edad en ambos sexos, aunque los varones superan a las mujeres en todas las edades. Además, el 16% de los varones y el 8% de las mujeres presentan glucemias comprendidas entre 110 y 125 mg/dl.
  • El 22,1% (IC95% 20,5 – 23,7) de los varones y el 17,2% (IC95% 15,8 – 18,5) de las mujeres estudiadas presentan síndrome metabólico.
  • El colesterol total tiene un valor promedio para varones y mujeres, respectivamente, de 211,4 mg/dl (DE 39,2) y 212,7 (DE 37,3); el cLDL, de 129,7 mg/dl y 123,8 mg/dl; y los TG (valor de la mediana), de 106 mg/dl (AI 74) y de 83 mg/dl. (AI 53). El valor promedio de cHDL es de 56,8 mg/dl (DE 13,8) en los hombres y de 70 mg/dl (DE 16,2) en las mujeres.
  • El 27% y el 18% de los varones y mujeres, respectivamente, afirmaron ser fumadores habituales. El 35% y el 19% eran exfumadores (habiendo sido previamente fumadores habituales). El 24% y el 52% nunca habían fumado. En los varones el porcentaje de fumadores habituales desciende con la edad y se incrementa paralelamente la prevalencia de exfumadores, por lo que la suma de ambas se mantiene estable. En las mujeres la presencia de fumadoras habituales y de exfumadoras es mas elevada en las más jóvenes (35-44años) .
  • Aproximadamente la mitad de la población no es activa en su tiempo libre.
  • El 66% de los varones y el 31% de las mujeres son bebedores habituales. El 17% y el 7%, respectivamente, de los bebedores habituales supera el nivel considerado de riesgo.

Con estos resultados, los autores -que han calibrado la función de Framingham para la población navarra y presentan unas tablas que habrán de ser validadas- dan varias pinceladas interesantes respecto a la prevención cardiovascular. En primer lugar, afirman que los factores de riesgo se presentan de manera diferente en hombres y mujeres así como a lo largo de las edades de la vida, circunstancias que es preciso tener en cuenta en las acciones preventivas poblacionales e individuales. Además, aseguran, el importante impacto epidemiológico en el riesgo vascular de la población estudiada del conjunto sobrepeso/obesidad, hipertensión arterial e hiperglucemia, requiere un esfuerzo renovado de los profesionales de salud en su identificación e intervención. Por último, concluyen, la intervención poblacional e individual en la prevención del sobrepeso-obesidad y del habito tabáquico debe ser la prioridad del sistema y de los profesionales de salud de Navarra.

A quien le interese el riesgo cardiovascular, le recomendamos también que le eche un vistazo al Estudio DRECA (Dieta y Riesgo de Enfermedades Cardiovasculares en Andalucía) cuyo objetivo principal fue conocer la prevalencia de los factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares de la población andaluza: hipercolesterolemia y otros trastornos lipídicos, HTA, tabaquismo, diabetes, obesidad e ingesta elevada de alcohol. Como es sabido, Andalucía, Murcia, Canarias y la Comunidad Valenciana son las comunidades autónomas con una mayor tasa de mortalidad estandarizada por edad más altas de España, tanto para el conjunto de las enfermedades del aparato circulatorio como para la cardiopatía isquémica, en particular. En el caso andaluz, la elevada prevalencia de factores de riesgo justifica, en parte, esta situación a pesar de que es una de las comunidades menos envejecidas de España. Tras la publicación del DRECA en 1.999, este año se han presentado los resultados del DRECA2, estudio del que podemos consultar en la red la memoria del proyecto de investigación. Para no extendernos en demasía, insertamos un impresionante cuadro con la prevalencia de factores de riesgo en la muestra estudiada y una conclusión: el 70,4% de la población del estudio presentaba al menos un factor de riesgo. Con todo, lo peor lo dejan para el final: aunque parece haber un descenso significativo del tabaquismo y una ligera reducción de la dislipemia en los últimos 15 años en la población andaluza con una edad comprendida entre 20 y 59 años, se registró un aumento significativo de la HTA, la diabetes y la obesidad.

Prevd2

Los datos de estos importantes estudios bien merecen una pausada reflexión. Pero a vuelapluma, pensamos que el planteamiento para luchar contra la enfermedad cardiovascular -principal causa de morbimortalidad en España- puede que esté equivocado: hemos echado el resto diagnosticando y tratando con fármacos la HTA, la diabetes, la obesidad o el tabaquismo. ¿Y qué hemos conseguido? En el caso de Andalucía, la situación actual es peor que la de hace 15 años. ¿Qué hacer ante una persona prototipo en la que el deporte no forma parte de su actividad diaria, que fuma, que come más de lo que necesita y come mal y que, además, es bebedor habitual? Sinceramente pensamos que poco podemos hacer que no hayamos hecho ya. Bueno sí, nos queda algo por hacer bastante importante: ¿qué tal si la educación sanitaria formara parte de los planes de estudio de nuestros hijos? ¿y si aprendieran en el cole de qué muere la gente en España, qué son los factores de riesgo o por qué no deben empezar a beber o a fumar con 12 años? ¿y si, además de aprender a hacer raíces cúbicas o aprenderse los afluentes de los ríos de su región -lástima de los de las demás regiones, que quedan ignotos- aprendieran cómo comer correctamente? No, no me refiero a la pirámide de la alimentación pegada como un imán en los frigoríficos de muchas casas. Me refiero a que la mítica dieta mediterránea está siendo devorada -nunca mejor dicho- por la comida basura: las croquetas precocinadas, la bollería, los zumos artificiales o la pasta en cartón. ¿Cuestión de tiempo? ¿de dinero? No. Cuestión de formación. Y de intereses económicos, cómo no: véanse si no los miles de anuncios de comida ¿comida? bueno, de cosas que se comen, en horario infantil. Mientras disfrutamos de su pegadiza música y el ritmo de sus imágenes, no nos privemos: vayamos en procesión al frigo a ver qué pillamos. Total, como dijo Santa Teresa, la vida es una mala noche en una mala posada. Y un día, es un día… pero mientras, como Homer, masticamos la enésima rosquilla, pensemos un momento: a la industria alimentaria, la publicidad directa sobre los pequeños consumidores les ha funcionado de maravilla. ¿Qué tal si aceptamos que, a lo peor, nos hemos equivocado de estrategia?

En los últimos 15 años se han producido cambios importantes en la prevalencia de los FRCV mayores en la población andaluza de entre 20 y 59 años:
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Aumento significativo de HTA, diabetes y obesidad.
􀂄
Descenso significativo del tabaquismo.
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Ligera reducción de la dislipemia.

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