Antes de comenzar hoy, queremos agradecer a Rafa Bravo sus amables palabras en el post deprisa, deprisa. Conocí a Rafa hace ya mmmm… veamos… en fin… hace muchos años, en la Escuela Andaluza de Salud Pública. Nos presentó nuestro amigo común José Francisco García Gutiérrez, porque sin conocernos físicamente, manteníamos una relación cibernética -que entonces no eran tan habituales como ahora- a resultas de la traducción de Bandolier. Sin duda alguna, el nacimiento de Bandolera marcó un antes y un después en el aterrizaje de la Medicina Basada en la Evidencia en España. Y el impulsor fue Rafa, a quien le seguimos un puñado de profesionales de toda índole, alguno de los cuales comenzábamos entonces nuestra andadura en el mundo de la MBE. En fin, mi reconocimiento a su constancia -estas cosas se hacen además de y no en vez de– y a su ejemplo: si hoy día la blogosfera está repleta de páginas elaboradas en español con la MBE y la promoción del uso racional de los medicamentos como bandera es, entre otras causas, por su culpa.
Y debajo de tantas flores, encontramos el objeto de nuestro comentario: el Centro Vasco de Información de Medicamentos ha publicado en su página web un nuevo número de su boletín INFAC que, en esta ocasión, se titula Recomendaciones para el manejo de la fibromialgia. Como ocurre con otros boletines de promoción del uso racional de los medicamentos, el INFAC no nos informa qué han buscado ni dónde, aunque sí de cuando. Tampoco sabemos los criterios seguidos para incluir o excluir los frutos de la búsqueda. No estaría de más incorporar esta información, porque aunque este boletín es uno de los más importantes de los editados en España -y uno de nuestros favoritos- hacer explícita la metodología seguida haría más interesante aún su lectura.
La fibromialgia ha sido desde su aparición bastante polémica ya que comenzó a ser conocida en pleno fragor de la batalla del disease mongering. Actualmente viene recogida en la CIE10 con el código M79.7, formando parte de un cajón de sastre denominado Otros trastornos de los tejidos blandos, no clasificados en otra parte. Aunque este nuevo síndrome se lo dispuntan varias especialidades -desde la reumatología a la psiquiatría- muchos pacientes acuden a su médico de familia buscando remedio a una amplia variedad de síntomas que van desde los afectivos a los motores. En este contexto resulta interesante el estudio titulado A meta-analysis of the efficacy of fibromyalgia treatment according to level of care cuyo objetivo fue comparar la eficacia del tratamiento para la fibromialgia en atención primaria u hospitalaria y cuyo resultado principal es -como era de esperar- que la moderada eficacia que consiguen los tratamientos actuales, se alcanzan igualmente en ambos niveles asistenciales.
En relación al tratamiento no farmacológico, hay una revisión de La Colaboración Cochrane titulada Ejercicio para el tratamiento del síndrome de fibromialgia que aboga por el entrenamiento supervisado con ejercicios aeróbicos para mejorar la capacidad física y los síntomas de esta patología. Sus conclusiones fueron criticadas por Bandolier en un artículo titulado Exercise for fibromyalgia syndrome-2007 update ya que, a juicio del autor, se sustentan sobre estudios de baja calidad, tamaño reducido y, posiblemente, no exentos de sesgos.
Del tratamiento farmacológico, destacamos que en el ámbito de la Unión Europea -a diferencia de lo que ocurre en EE UU- no existe actualmente ningún medicamento autorizado específicamente en el tratamiento de la fibromialgia. Importante es la tabla 2, donde se recogen los fármacos que, de momento, presentan evidencias de su eficacia en este síndrome.
Como resumen de lo anterior, parece que lejos de modas terapéuticas, la fibromialgia es un síndrome que afecta en una mayor proporción a mujeres que a varones, cursa con una sintomatología muy variada, cuyo común denominador es el dolor y la incapacidad y cuyo diagnóstico requiere descartar otras enfermedades como, por ejemplo, la esclerosis múltiple o una depresión grave. En cuanto al tratamiento, hay intervenciones no farmacológicas y farmacológicas que han demostrado ser beneficiosas. Entre éstas, teniendo en cuenta que estamos ante una patología crónica, con décadas de evolución, pensamos que lo más razonable es empezar despacio e ir despacio hasta lograr un control adecuado de los síntomas comenzando, como no podía ser de otra forma, por los fármacos cuya seguridad ha quedado acreditada en los estudios pertinentes y en muchos años de experiencia clínica. Y dejando como alternativa a los más modernos, cuyo perfil de seguridad no es del todo conocido.
Por último destacamos que, una vez más, INFAC sobresale por la oportunidad de los temas que trata. Sin duda alguna, era necesario abordar el tratamento de la fibromialgia desde la óptica de la atención primaria y dar pautas de actuación basadas en la mejor evidencia disponible, en un tema tan zarandeado en los últimos años por los argumentos promocionales.
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