De las consultas a los colegios… y a la Red

El próximo jueves hablaremos, en un encuentro patrocinado por Menarini, cómo ha afectado, desde nuestro punto de vista, la irrupción de la web social y todas las herramientas que Internet 2.0 ha puesto a nuestra disposición, a la promoción del uso adecuado de los medicamentos. El encuentro, además, nos permitirá conocer de primera mano las interesantes propuestas de La Comisión Gestora o el proyecto Lucano 2.0.

Si todo sale según lo programado, volveremos a hablar esta misma semana de nuestro libro, pero hoy queremos comentar un correo que nos ha remitido la Consejería de Salud y que habla de los programas de promoción de hábitos de vida saludables en los centros educativos. Los programas actualmente propuestos (Aprende a Sonreír, Alimentación Saludable, Forma JovenA no fumar me apunto y Sonrisitas) son de carácter voluntario y por ello el correo recuerda que hasta el próximo 30 de septiembre está abierto el plazo para que los centros educativos de Andalucía se inscriban a los mismos.

Sobre nuestros hijos, penden amenazas muy importantes que son abordadas en las intervenciones mencionadas, como la obesidad -ligada al sedentarismo, una alimentación inadecuada y, todo que hay que decirlo, a la pobreza– el consumo de drogas y las lamentables consecuencias de la práctica de un sexo inseguro. Pero estas amenazas no son las únicas: hay una preocupación creciente por el consumo recreativo (léase irresponsable) de medicamentos con receta, entre los cuales los inhibidores de la 5-PDE se llevan la palma, pero no son los únicos, ni posiblemente, los más peligrosos. Y si abrimos el foco, nos preguntamos si hacer un uso apropiado del sistema sanitario, no es algo que debería inculcarse a las personas desde niños.

Con estas premisas, nos planteamos si la Educación para la Salud no debería ser una asignatura obligatoria para nuestros hijos y qué papel deben jugar los profesionales sanitarios de atención primaria en su implementación, con el objetivo de centrarnos en la prevención, antes que en el tratamiento de patologías que son el signo de nuestra forma de vida. Qué duda cabe que esto requiere de que los sistemas sanitarios reorienten sus objetivos. Ir a las aulas en el marco de un programa, es mejor que nada. Educar concienzudamente, en el marco de una asignatura consolidada, para evitar muchas de las enfermedades y problemas de salud que desbordan nuestras consultas, parece más adecuado. Y todo esto sin perder de vista que gran parte de la vida de nuestros adolescentes gira alrededor de las redes sociales. Allí también habrá que intervenir, utilizando los mensajes adecuados y sobre todo, la forma adecuada de transmitirlos.

Nuevos tiempos y nuevas formas de abordar nuestros objetivos. Basta echarle una ojeada a la blogosfera para ver que muchos profesionales sanitarios están preparados para los retos que tenemos planteados. Pero ¿cómo pasar de las iniciativas individuales de los más motivados a un verdadero cambio en la forma de hacer las cosas? Esta pregunta, que dejamos en el aire, no tiene fácil respuesta. Pero no puede quedar sin responder…

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