Coronavirus: monográfico sobre la hidroxicloroquina (actualización)

lluvia.jpgEl pasado 21 de marzo dedicamos un post al papel terapéutico de la hidroxicloroquina para el tratamiento del COVID-19. Apenas 20 días después, ha habido algunas novedades interesantes que queremos compartir contigo y ninguna favorece el posicionamiento que ha alcanzado este medicamento como recurso terapéutico de primera línea en la pandemia que estamos padeciendo.

El 25 de marzo en el Centre for Evidence-Based Medicine de la Universidad de Oxford se preguntaban si la cloroquina y la hidroxicloroquina debían utilizarse para tratar el COVID-19. Tras analizar las evidencias disponibles, anunciaban su veredicto: actualmente estos fármacos no deben utilizarse fuera del contexto de las investigaciones puestas en marcha para encontrar un tratamiento seguro y eficaz para el COVID-19.

El 30 de marzo en Tools for Practice, publicación auspiciada por el Alberta College of Family Physicians, iban al grano con la siguiente pregunta: ¿Es efectiva la hidroxicloroquina (asociada o no a la azitromicina) en el tratamiento del COVID-10? Llegando a la siguiente conclusión:

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En resumen, el uso de hidroxicloroquina no se considera apropiado en pacientes con COVID-19 en atención primaria hasta que no haya más evidencias que respalden su eficacia.

Las 2 revisiones anteriores aluden al estudio de Marsella (al que nos referimos en la entrada cuyo contenido pretendemos actualizar) que fue el que disparó las expectativas sobre la utilidad de la hidroxicloroquina en el tratamiento de la pademia y del que señalamos sus evidentes limitaciones. Tan evidentes que el día 3 de abril el International Journal of Antimicrobial Agents declaraba que el estudio:

Anotación 2020-04-09 131148.jpg

Un declaración que deja en el limbo esta investigación, que no ha sido formalmente retractada, pero cuyos resultados quedan en entredicho.

Y llegamos en nuestro periplo informativo hasta ayer, 8 de abril, cuando el BMJ se refirió a la cuestión dedicándole un editorial cuyo subtítulo Use of these drugs is premature and potentially harmful es el mejor resumen que podemos hacer de su contenido. En el artículo se hace un rápido repaso de las investigaciones como antivirales (zika, dengue, chikungunya) realizadas en cultivos celulares y animales con estos antimaláricos para resaltar el complejo salto que hay desde este tipo de estudios a los de naturaleza clínica, donde la actual falta de resultados resta credibilidad a estos fármacos, para acabar con una demoledora frase: For now, except for supportive measures, infection with SARS-CoV-2 is “essentially untreatable.”

Comentario A la espera de que los ensayos clínicos en marcha dicten sentencia sobre la eficacia o no de la hidroxicloroquina en pacientes con COVID-19 nos queda claro que, a día de hoy, el uso de este fármaco -cuyos efectos adversos son potencialmente peligrosos- debe restringirse únicamente al ámbito de la investigación.

Esto coincide con el contenido de la nota del pasado 23 de marzo la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, que ordenaba la distribución controlada de cloroquina e hidroxicloroquina y desaconsejaba iniciar tratamientos en otro tipo de situaciones clínicas fuera del contexto de ensayos clínicos autorizados. Distribución controlada que ha evitado que los pacientes crónicos en los que está indicada se queden sin medicación y, a buen seguro, un buen número de tratamientos incontrolados con consecuencias  impredecibles.

Mientras se aclara la cuestión, una pista interesante sería conocer si los pacientes que toman estos medicamentos -algunos desde hace años– en sus indicaciones (malaria, lupus, artritis reumatoide) o en otras (liquen plano, Sjörgen, alopecia frontal fibrosante…) están padeciendo los rigores de la enfermedad como el resto de los mortales, o no. De esto, no hemos leído una palabra en las redes sociales.

Lo que sí nos ha llegado es la promoción de la ivermectina como candidata a sustituir a la hidroxicloroquina en los titulares de determinada prensa (1, 2) abonada al clickbait. Nada como una fuente de información fiable, para alejarnos del sensacionalismo fútil e innecesario en el contexto de una enfermedad mortal que, como decía el BMJ en la actualidad es “essentially untreatable.”

En contraste, resulta desazonador ver las calles de España llenas de agentes de la autoridad a la busca y captura de aquellos que rompen el confinamiento. Tratamiento, no tenemos. Pero sí vacuna en forma de higiene de manos, distanciamiento social y confinamiento, medidas al alcance de cualquiera, aunque muchos prefieran la falsa seguridad que confiere una pirula.

Dicen que fue François de La Rochefoucauld quien dijo que El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás. Ay, si creernos más listos que los demás fuera deporte olímpico…

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