(BMJ) Sobrepeso, obesidad, mortalidad

gr2Se nota que estamos en mayo. Días espléndidos. Días de lluvia. Estornudos. Flores y más flores. Y, sobre todo, una legión de cuerpos sudorosos en los gimnasios, calles o caminos. Es el momento de la mal llamada operación bikini. Sobre todo, porque gran parte de la cohorte legionaria la componen varones dispuestos a rebajar esos kilos de más atesorados durante las largas tardes de invierno. En nuestra Sociedad de lo inane, de lo superficial, el sobrepeso y su primo de zumosol, la obesidad, suelen contemplarse como un problema estético. De hecho, en el último año términos como fofisano y gordibuena han hecho mella en la conciencia de muchos que han visto con horror la expansión de la vetusta tribu de los metrosexuales y la más moderna de crossfiteros, de costumbres y cuerpos espartanos.

Pero sobrepeso y obesidad, más allá de su dimensión estética, la tienen social, laboral y, por supuesto, sanitaria. En Sala de lectura, nos interesa esta última, por lo que vamos a ver qué ha dado de si la revisión sistemática publicada en el BMJ que ha tenido como objetivo investigar la relación entre IMC y la mortalidad por cualquier causa. Si tu anatomía es más sinuosa que rectilínea sólo podemos decirte aquello de agárrate… que vienen curvas.

Metodología Revisión sistemática (se detalla la estrategia de búsqueda) y meta-análisis de 230 estudios de cohortes que investigaron la asociación entre IMC y riesgo de muerte por cualquier causa, publicados en inglés, que cumplían los siguientes requisitos: estimar el riesgo relativo ajustado de 3 o más categorías de IMC, disponer del análisis dosis-respuesta como medida cuantitativa de la exposición (IMC) y estar hechos en la comunidad. Se definen los criterios de exclusión. Se relacionan los estudios excluidos y la causa.

Resultados Los 230 estudios incluidos (207 publicaciones) incluyeron 3.748.549 muertes entre 30.361.918 participantes. El incremento de 5 unidades del IMC se asoció a un riesgo relativo de 1,18 (IC95% 1,15 a 1,21) entre los no fumadores; 1,21 (IC95% 1,18 a 1,25) entre las personas sanas que nunca fumaron; 1,27 (IC95% 1,21 a 1,33) entre las personas sanas que nunca fumaron con exclusión de un seguimiento precoz y 1,05 (IC95% 1,04 a 1,07) entre todos los participantes. Se observó una dosis respuesta en forma de J entre los que nunca habían fumado y un riesgo mínimo con un IMC 23-24, 22-23 en los no fumadores sanos y de 20-22 en los estudios con personas que no habían fumado nunca y un seguimiento ≥20 años. Por otro lado, se observó una dosis respuesta en forma de U entre IMC y mortalidad en los análisis con un mayor potencial de sesgos.

Captura

Conclusión de los autores Sobrepeso y obesidad se asocian a un incremento del riesgo de muerte por cualquier causa y el punto más bajo de la curva se observa con un IMC de 23-24 entre las personas que no han fumado nunca, 22-23 entre las personas sanas que no han fumado nunca y 20-22 en aquellas con un mayor seguimiento. El incremento de la mortalidad observado en la persona con bajo peso puede, al menos parcialmente, ser debido al prediagnóstico de una enfermedad, como factor de confusión residual. La no exclusión de las personas que han fumado alguna vez, los que tienen una enfermedad prevalente o subclínica y el seguimiento precoz podrían sesgar los resultados hacia una asociación en U.

Fuente de financiación  Central Norway Regional Health Authority, Norwegian University of Science and Technology e Imperial College National Institute of Health Research Biomedical Research Centre .

Comentario La entradilla de hoy viene encabezada por un mapa de la prevalencia de obesidad en población adulta (25-64 años) en España, expresada en tasas ajustadas por edad (entre paréntesis, el IC95%) obtenido de un reciente estudio publicado en la Revista Española de Cardiología. Como puede observarse, dicha prevalencia es alta (aunque existen diferencias entre regiones) y alerta de la ola de morbilidad y mortalidad que puede -literalmente- barrernos como Sociedad en las próximas décadas. A quienes nos tachen, como buenos andaluces, de exagerados, basta recordarles que sobrepeso y obesidad son el factor de riesgo más potente para sufrir una DM2, la asociación entre estos y, al menos, 10 tipos diferentes de cáncer y todo ello, sin adentrarnos en los oscuros recovecos de la enfermedad cardiovascular.

El problema del sobrepeso y la obesidad tiene -como hemos visto en el estudio de hoy- su máximo exponente en un marcado impacto sobre la mortalidad. Pero esto, con ser lo más alarmante, deja fuera de la fotografía aspectos esenciales como el efecto sobre la esperanza de vida en los países desarrollados, la calidad de los años vividos y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. Estos últimos son los que están pagando -de momento- el pato de un problema con profundas raíces en la incultura, la pobreza, la desigualdad y la voracidad de parte de la industria alimentaria cuyo negocio se sustenta en atiborrarnos con comida de ínfima calidad nutricional.

Podríamos terminar haciendo el chiste fácil de que el problema que se avecina es gordo. Pero no. Básicamente, porque no se acerca, sino que hace años que nos asfixia. No obstante, lo peor de todo es que dicho problema no es sanitario, sino social. Y sólo un pacto de Estado que involucre a todos los implicados podría abordarlo con garantías.

No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo, dicen que dijo Groucho Marx. Una frase de la que nuestros representantes políticos han hecho su lema y que hoy, haciendo una excepción, no nos invita a ser optimistas…

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