(JAMA) El acúmulo de grasa se debe al exceso de calorías de la dieta, no a su contenido proteico

Estas fechas son propicias para recapitular y actualizar la lista de buenos propósitos que luego, al fin y a la postre, son siempre los mismos. Algunos andan aún enmarañando sus pulmones con el tabaco. Otros se prometen a sí mismo con cuarenta y todos que aprenderán, por fin, inglés. Los más osados, alemán o chino… Pero si hay algo que no falla es terminar de chuparse los dedos, aún almibarados por el roscón de reyes y acudir raudos a la báscula a ver si, después de los excesos navideños, hemos cogido un kilo, dos kilos, tres kilos… Tarea inútil, por otra parte, pues basta ponerse ese pantalón que todos sabemos para ver si entra con la misma facilidad que hace un mes, o el botón se convierte en una amenaza pública. El algodón, no engaña.

En relación a las dietas en cuyos brazos algun@s se lanzarán en las próximas semanas, se ha publicado en The Journal of the American Medical Association un interesante estudio que ha tenido como objetivo evaluar el efecto de las dietas normo, hipo e hiperproteicas sobre el peso, el gasto de energía y la composición corporal. Así que ya sabes, deja el penúltimo mantecado sobre la mesa -el azúcar glacé debe ser mortal para el teclado- y vamos a ver juntos qué aporta este ensayo clínico.

Metodología: ensayo clínico aleatorizado (no se describe la aleatorización), simple ciego (no se describe el enmascaramiento) realizado en EE. UU. con 25 voluntarios sanos (19 varones, 6 mujeres; edad 18-35 años) cuyo IMC oscilaba entre 19-30. Tras ser sometidos a una dieta para estabilizar el peso durante 13-25 días, los participantes fueron aleatoriamente asignados a una dieta hipoproteica (el 5% de las calorías eran de origen proteico), normoproteica (15%) o hiperproteica (25%) durante 8 semanas. En comparación con la ingesta calórica de la dieta inicial, la nueva dieta proporcionó un aporte calórico extra del 40% (954 kcal/día; IC95% 884-1.022 kcal/día). El alcohol y la cafeína estaban prohibidos. Se excluyeron los fumadores. Las variables de resultado analizadas fueron la composición corporal, medida por DEXA cada dos semanas, el gasto energético en resposo y el gasto energético total.

Resultados: la sobrealimentación produjo un incremento significativamente menor de peso en las personas con dieta hipoproteica (3,16 kg; IC95% 1,88-4,44 kg) que la dieta normo (6,05 kg; IC95% 4,84-7,26 kg) o hiperproteica (6,51 kg; IC95% 5,23-7,79 kg). No obstante, la grasa corporal aumentó de forma similar en los 3 grupos de intervención y representó aproximadamente entre un 50% a más de un 90% de las calorías acumuladas. La energía consumida en reposo, el gasto energético total y el contenido proteico corporal no se incrementaron con la dieta hipoproteica a diferencia de lo que ocurrió con las dietas normo e hiperproteica.

Conclusión de los autores: en personas que viven en un ambiente controlado, las calorías afectan al incremento de masa grasa y las proteínas al gasto energético y al aumento de masa magra corporal, pero no a la acumulación de grasa.

Fuente de financiación: US Department of Agriculture y Universidad del Estado de Louisiana.

Comentario: cuando hablamos de nuestro peso, siempre nos acordamos del verano y del glorioso (u horrendo) momento de quitarnos la camiseta y dejar nuestro cuerpo a la vista de los demás. Así somos de vanidosos. Con ser nuestra apariencia física importante, más lo es aún el problema de Salud Pública que representa la obesidad en los países occidentales. En EE. UU. los autores nos hablan de un 60% de los adultos con sobrepeso y un 30% obesos. En España, las cifras no son mucho mejores, sobre todo si nos referimos a la población infantil aunque lo más preocupantes es la progresión de los datos, a expensas de unos insalubres hábitos dietéticos, según la encuesta de la AESAN,  el sedentarismo y el desajuste entre las calorías ingeridas y consumidas.

Llegados a este punto toca hablar del estudio que, a pesar de sus evidentes limitaciones, demuestra -como recoge el editorial que comenta sus resultados- que el consumo excesivo de calorías y no el contenido proteico de la dieta contribuye, por sí solo, a la acumulación de grasa en el organismo. Por tanto, la reducción de la ingesta calórica en una dieta pobre en grasas y rica en proteínas puede ayudar a perder peso a largo plazo debido, sobre todo, al aumento del consumo energético en reposo.

Los profesionales de atención primaria, gracias a la atención longitudinal prestada y la accesibilidad de nuestros servicios, somos los que con más nitidez estamos viendo la evolución del sobrepreso y la obesidad en la población. Y atendiendo las terribles consecuencias en forma de diabetes y enfermedades cardiovasculares, particulares huevo y gallina de la principal causa de mortalidad en España. A falta de una verdadera estrategia nacional, que nos haga salir de la trinchera de las consultas y pasar decididamente al ataque en la comunidad, es importante estar al día de las evidencias relacionadas las dietas para, en la medida de nuestras fuerzas, prevenir, antes que curar. Para terminar,   un último propósito para 2.012: dar ejemplo a nuestro cupo. Así que te sugerimos que apagues por hoy el ordenador y practiques tu deporte favorito. Nos lo recomiendan, también a nosotros, las guías de práctica clínica

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