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El día D

IMAG0447.jpgRepasando lo que ha sido 2015 en este blog he caído en la cuenta que esta entrada es la número 500. Ni por asomo pensé en un lejano mes de agosto de 2009 que esta aventura, este punto y seguido semanal, este intento -a veces baldío- de reflexión, llegaría tan lejos. Me has oído decir muchas veces que escribo para mí. Es mi legado para mí mismo. Legado que trata de alejarme del olvido. Ése que se produce cuando ya no estás y eres un recuerdo, perecedero, en la mente de quienes te conocieron, te quisieron o ambas cosas. Sé que es una misión imposible  y que estos mensajes, rumbo a un mar infinito, navegarán hasta embarrancar en algún recodo del tiempo.

Ahora que nadie escucha, estás -como siempre- a mi lado. Te noto ausente, embebida en los mil asuntos que, a veces, forman remolinos en el cauce de la vida. Pero sé que sigues aquí. El año que viene va a ser, sin duda alguna, importante. Podremos llamar nuestra, a nuestra casa. Ésa que hace tiempo hicimos nuestro hogar. Y entre el ruido de fondo de lo cotidiano veremos pasar con rapidez los días. Días que transcurren sin solución de continuidad entre un cálido despertar y un cálido adormecer. Reiremos y lloraremos por aquello que nos une o nos separa. Pero juntos. Y celebraremos, juntos, cada obstáculo que intentemos saltar a sabiendas de que, algunos, serán insalvables.

Ahora que sé que todos mis futuros son contigo, te pediré de nuevo ayuda para mis proyectos. Sala de lectura se hará de papel, el congreso me diluirá, habrá más cambios y estarás, orgullosa, a mi lado. Casi tanto como lo estoy yo de ir cogido de tu mano por este camino de arena. Arena que, lentamente, va cayendo al otro lado del reloj que marca nuestro tiempo.

Pero hablaba del día D. D de deber, de dar, de desear, de decisión, de disfrutar, de dolor. De digo y de Diego, porque no hay ejercicio más sano que rectificar cuando es necesario. Descubrir que vas pasando por mi vida y nunca acabas de pasar. Volver a recordar el día que, en el borde del precipicio, me empujaste y comencé a volar. O cuando elegiste cara y yo cruz, pero la moneda cayó de canto haciendo posible nuestra historia. Una historia que tiene su reflejo en un blog escrito con d de diversión y de duda. Que hoy hace quinientos, con el tiempo justo para, con una última d, dedicarte esta entrada…

Feliz Navidad.

Il dolce far niente

hammockLlegaron las vacaciones. Tiempo para descansar y cambiar radicalmente  nuestro día a día. En las próximas 4 semanas, serán los rayos del sol los que guíen mi despertar, antes que el odioso tono del despertador. Aumentaré la actividad física y dedicaré más tiempo a la lectura recreativa: atrás quedarán los espesos textos en inglés, preñados de ciencia biomédica, que serán sustituidos por otros en español, con los temas elegidos para este verano. Así mismo disfrutaré cada minuto de mi querida familia, en particular de mis hijos, que están siempre tan lejos y tan cerca.

Llegaron las vacaciones y haré un parénteis en Sala de lectura. Éste ha sido un año vibrante en el que, con el poso de madurez que dan los 6 años de trayectoria, hemos aumentado a 485 los mensajes lanzados, en una moderna botella electrónica, al infinito mar de las redes.

No estaré, precisamente, inactivo estos días. Ni tan siquiera off y escudriñaré de vez en cuando lo que cuecen los que se quedan al pie del cañón. Imposible la desconexión total y, posiblemente, innecesaria. Para terminar os dejo con una magnífica versión del tema All about that bass de Postmodern Jukebox en la que Morgan James brilla con luz propia y cuya letra dice que every inch of you is perfect: from the bottom to the top. Nada más que añadir…

XLVIII

46C1213F-1A3E-4CCF-AF42-3CB32A5BF301Acercó de nuevo su cara al espejo y comprobó que el paso del tiempo deja huellas indelebles en la mirada. La luz era tenue y dejó volar, absorto como estaba con la música, su imaginación. Pensó que lo vivido es un torrente que arrastra sensaciones y sentimientos. Momentos que parecen olvidados y otros que están nítidamente anclados en la memoria. Un aluvión que se va depositando en lo que llamamos alma -nuestra esencia- creando con los años un delta que crece mientras la noria del tiempo gira y gira, en la esfera del reloj.

Mientras observaba su cara, jugó a resumir su vida en instantes. Esos que siempre contamos cuando nos reencontramos con alguien a quien llevamos mucho tiempo sin ver. Juntó cinco momentos, como cinco relámpagos. Hubo más, claro. Pero no eran los que recordaba cuando se reencontraba con alguien a quien llevaba mucho tiempo sin ver. Los recordaba ahora, pausadamente, cuando no dejaba que la memoria hablara por él.

Rescató del olvido detalles que rodearon a los cinco capítulos en los que, inconscientemente, había dividido su vida. Todos enlazados a personas que le habían importado o le seguían importando. Personas que un día constituyen los puntos cardinales que orientan tu singladura y otro, son coordenadas que cambian al azar, haciendo imposible la navegación. Que entran y salen de tu vida, a través de una puerta giratoria que luego, en realidad, suele funcionar en un único sentido.

Recorrió su cara en el espejo y recordó al niño que fue hace tantos años. ¿Qué quedaba de él en su rostro? ¿Qué quedaba en su interior? La zozobra crecía al ver que la noria del tiempo es en realidad un torbellino que nos atrapa en las trampas de la memoria. Oyó risas del pasado y recordó las frases hechas que repetían sus padres. Las mismas que repetimos nosotros algunas décadas después a nuestros hijos. Y sintió que la piel se le erizaba al pensar en décadas.

Aún se recordaba a sí mismo extendiendo los deditos para contar los años e imaginarse con diez. Diez años y toda su existencia cabría en sus manos. De eso hacía ya cuatro décadas. Cuatro más, con suerte y, posiblemente, todo sería un recuerdo en las personas que le habían importado o le seguían importando.

La música de fondo, le tenía atrapado. En realidad, daban igual cuatro décadas más, o menos. Lo importante no es el tiempo vivido, pensó, sino la huella que ese tiempo va dejando en la mirada. Ahora que observaba fijamente sus ojos, comprobó que era serena, madura. Recordó las palabras de Neruda… “confieso que he vivido” y sintió brotar una lágrima y luego otra. Y otra más.

En ese momento, salió de su ensoñación, se pasó rápidamente las manos por los ojos, como un improvisado pañuelo y comenzó a sonreír. Los capítulos en los que caprichosamente dividimos nuestra vida, sólo se entienden cuando se ven por el retrovisor de nuestra existencia. Sonrió aliviado porque sentía que todas las piezas encajaban. Todo cobraba sentido. Pensó en ella y se sintió el hombre más afortunado del mundo mientras, ahora sí, escuchaba la última estrofa de aquella canción…

For what is a man, what has he got?
If not himself, then he has naught.
to say the things he truly feels;
and not the words of one who kneels.
the record shows I took the blows –
and did it my way!

(JAMA Intern Med) A propósito del fraude científico (y 2)

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Continuamos con la traducción/adaptación del artículo publicado hace unos días por Charles Seife en Slate y que, por su longitud, hemos dividido en dos partes. Así que, sin más dilación, vamos a por la segunda… (más…)

(JAMA Intern Med) A propósito del fraude científico (1)

PickpocketersPretendíamos recuperar hoy la vis clínica de Sala de lectura. Y para ello, habíamos preseleccionado 3 lecturas que nos han parecido particularmente interesantes. La primera es un artículo de Therapeutics letter sobre las limitaciones y potenciales daños asociados al uso de variables subrogadas. Su contenido, cuya lectura recomendamos, viene a cuento de los lamentos de algunos clínicos por la desaparición de las cifras objetivo de cLDL en las guías de prevención cardiovascular y en él se dan sólidos argumentos para no basar las estrategias preventivas en variables orientadas a la enfermedad (y sólo a la enfermedad) que no han demostrado de forma consistente su carácter predictivo de la morbimortalidad de la patología en cuestión, ni de su idoneidad para establecer la eficacia de los medicamentos.

La segunda publicación que teníamos en la recámara es una revisión publicada en el BMJ sobre la prevención y tratamiento de las exacerbaciones de la EPOC, que no descuida ningún aspecto clave, ni se olvida de las interesantes novedades terapéuticas que está habiendo en este campo.

Otro estudio que llamó nuestra atención y pasó a la final, es una revisión sistemática que corrobora la importancia del control de la presión arterial en los diabéticos, cuestión que no es novedosa aunque las cifras objetivo (otra vez los dichosos números) aún son objeto de controversia.

En éstas estábamos cuando hemos leído en las noticias de la web del BMJ que las deficiencias encontradas en los ensayos clínicos con medicamentos por las inspecciones de la FDA son raramente recogidas en las publicaciones de los ensayos clínicos. Interesante cuestión, sobre todo al hilo del escándalo de GVK BioSciences que ha motivado la reciente suspensión de la autorización de comercialización de 33 genéricos en España. La noticia nos ha llevado al estudio original, firmado por Charles Seife, cuyo objetivo era identificar ensayos clínicos publicados en los que las inspecciones de la FDA identificaron pruebas importantes de prácticas o problemas inaceptables, para describir violaciones del protocolo y determinar si éstas se mencionan en las revistas biomédicas revisadas por pares. Ya adelantamos a los lectores que raramente las desviaciones del protocolo, el fraude, la manipulación de datos o la tergiversación de resultados son detectados por los revisores. Y esto es así porque lo que se presenta a la revista se da por bueno y (casi) nadie hurga más allá de la pantalla de su ordenador.

Una serendipia ha traído a nuestras manos un artículo en prensa del propio Seife titulado Are your medications safe? en el que, libre del corsé de las revistas científicas cuenta de forma pormenorizada cómo la FDA oculta las pruebas de los fraudes que detecta en muchos ensayos clínicos. Y las oculta no sólo a la comunidad científica o los ciudadanos. Ésta es su turbadora historia que hemos resumido (mucho, por lo que recomendamos leer el original) y adaptado… (más…)

(BMJ) A propósito de la corrupción médica

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Hoy nos salimos nuevamente de la senda clínica y traemos a Sala de lectura la traducción/adaptación de una nueva andanada de Fiona Godlee a nuestras conciencias, en forma de un demoledor editorial publicado en el BMJ sobre la corrupción médica. Fiona, una de las cuentas indispensables en Twitter, es la máxima responsable de que el British se haya convertido en los últimos años en un baluarte de la ética profesional y un referente a nivel mundial.

Hablar de la corrupción de los demás parece algo cómodo y puede untarnos los dedos con los que tecleamos este post del espeso engrudo de la hipocresía. Pero no es nuestra intención caer en la fácil tentación de acusar a los demás. Ni mucho menos pensar que nosotros mismos estamos a salvo de nada. Otra cosa muy diferente es reconocer que, como en otros ámbitos de la vida, en el mundo sanitario (farmacéuticos incluidos, faltaría más) existen corrupción y profesionales corruptos.

Ante esta realidad podríamos mirar, como en el conocido poema de Niemöller, hacia otro lado, pero queremos ser partícipes del compromiso de la inmensa mayoría que, como Godlee, prefieren basar su actuación profesional en criterios éticos. Tenemos asumido que traducir este artículo no es gran cosa. Pero es, desde luego, toda una declaración de intenciones…

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Hoy recomendamos un libro: Los años de peregrinación del chico sin color

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Los celos son la prisión más desesperanzadora del mundo. Porque es una prisión en la que el preso se confina a sí mismo. Nadie lo mete a la fuerza. Uno entra por voluntad propia, cierra con llave desde dentro y lanza la llave por entre los barrotes. Y nadie en el mundo sabe que está ahí recluido. Naturalmente, si se decidiera a salir, podría hacerlo. Porque la prisión está en su interior. Pero no se decide. Su corazón se ha vuelto duro como un muro de piedra. Ésa es la ciencia de los celos.

Los años de peregrinación del chico sin color. Haruki Murakami

Punto y aparte…

2014-07-05 11.33.25Gabriel García Márquez dejó dicho aquello de que nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa. La vida, querido lector, es un apasionante laberinto con muchos recovecos detrás de cada cual encontramos piezas de un gigantesco puzzle que, a veces, nos queman en la mano. Ya nos advirtió Jobs en su célebre discurso en Stanford que, en la vida, los puntos, sólo se pueden conectar hacia atrás. Es decir,  la vida sólo se entiende de forma restrospectiva. Es entonces cuando uno descubre dónde encaja cada pieza. E incluso a veces, ve extasiado cómo van encajando solas, sin nuestro concurso. Por este motivo es tan importante que tomes tus decisiones confiando en eso que llamamos instinto. Corazón. Destino.

El instinto, el corazón, el destino… es lo que me ha empujado a mantener abierta esta diminuta ventana al mundo durante los últimos 5 años. Ella ha sido testigo de mis venturas y desventuras. De mis tinos y desatinos. De mis subidas y bajadas. Ahora, llegados a una nueva etapa, encontramos más motivos que nunca para sonreír y seguir adelante. No obstante, es importante parar, contemplar el camino andado y disfrutar del paisaje veraniego acompañado de ese puñado de imprescindibles al que llamamos familia.

Volveré a retomar la senda ahora abandonada en unas semanas. Pero no me iré del todo. Te dejo en compañía de mis lecturas, mis reflexiones y mis desvaríos. De mis sueños y mis monstruos. Ojalá te ayuden a que pases un feliz verano. Descansa. Disfrútalo. Y nunca, nunca, dejes de sonreír…

XLVII

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Hoy, querido lector, el post tiene dedicatoria propia. No, no vamos a hablar de medicamentos, evidencias o enfermedades. Simplemente cogeremos un jirón de los que nos arranca la vida y lo dejaremos aquí, para la posteridad. Quién sabe si para ti mismo, ahora o en unos años. Así, que te sugiero que entres, le des al play y escuches a Bublé mientras lees a Murakami. Respira hondo, dedícate unos minutos y vuela… Esto, querido lector, es la vida. Ésa que pasa volando…

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Hoy recomendamos un libro: La zona segura

MaltratoConocimos a Maribel Maseda y su obra a través de una entrevista radiofónica, en uno de esos interminables viajes de ida y vuelta a Sevilla. Maribel, enfermera de profesión y especialista en psiquiatría, ha escrito un libro titulado La zona segura que es, en sus propias palabras, un manual para ayudar a las mujeres que aún no saben que están siendo maltratadas a tomar conciencia de ello, que facilita que las que empiezan a dudar aclaren su situación y abre una puerta a la esperanza a las que ya saben que están siendo maltratadas. Muchos hemos sido -o somos– testigos directos o indirectos de una situación de maltrato en el que una persona -generalmente un varón- se convierte en un depredador de su pareja. Los golpes físicos, o peor aún, los morales, dejarán señales durante mucho tiempo en la piel y el alma de quien los sufre. En esta situación, lo peor para la víctima es la sensación de soledad, de aislamiento, ante un entorno que se pone de perfil y prefiere mirar hacia otro lado. Esta situación es más patente cuando el agresor goza de cierta reputación social o de un nivel socioeconómico impropio de este tipo de tragedias. Conscientes de que las víctimas que los medios de comunicación hacen tristes protagonistas de sus portadas son sólo la punta de un gigantesco iceberg, hemos escrito este post como una pequeña muestra de solidaridad ante las personas -generalmente mujeres- que sufren el maltrato. Están al otro lado de la pared. En la mesa contigua. Más cerca de lo que crees. Si te topas con alguna escúchala, concédele el beneficio de la duda y, sobre todo, no la condenes. Pero veamos qué tiene que decirnos Maribel de todo esto… (más…)