(NLCAHR) Barreras y facilitadores en la deprescripción de medicamentos

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Nuestro particular radar internáutico ha localizado en St. Johns (Canadá) una universidad pública peso wélter denominada Memorial University of Newfoundland -más conocida como MUN– uno de cuyos grupos de investigación es el Newfoundland and Labrador Centre for Applied Health Research (NLCAHR).

El NLCAHR acaba de publicar un informe de la serie que denominan Rapid Evidence Reports, no muy extenso (33 páginas) que profundiza en los factores que actúan como barreras y facilitadores en la deprescripción de medicamentos, definida ésta como the process of reviewing and reducing medications in older people to achieve better health outcomes. Esto es, revisar –palabra mágica– para, reduciendo la carga de tratamiento, mejorar los resultados en salud.

La cuadratura del círculo, como divisa de un nuevo paradigma asistencial que lleva 2 décadas abriéndose paso en una sociedad cada vez más envejecida, en la que es fácil que haya un desajuste importante entre las características y necesidades del paciente y su tratamiento farmacológico, con implicaciones relevantes en términos de seguridad y calidad asistencial.

Los canadienses del NLCAHR tras hacer una búsqueda de la literatura existente (se define) seleccionar algunos de los estudios hallados (se definen los criterios de inclusión/exclusión) y evaluar su calidad con la herramienta AMSTAR han resumido sus hallazgos en barreras y facilitadores desde el punto de vista del paciente, el proveedor de cuidados y los sistemas sanitarios, tal y como podemos ver en la tabla:

De su contenido sacamos 3 conclusiones exprés: las barreras son perfectamente abordables en los diversos niveles considerados; los facilitadores son muy potentes y, en último término, cualquier programa de deprescripción que nos planteemos, hemos de incluir unos y otros para no morir estrellados contra la realidad.

Comentario A muchos de los médicos con los que hemos tenido la fortuna de compartir unas horas, en un marco formativo y con la deprescripción como excusa, les sonará el viejo tuit de David Alldred. Este mensaje pone de relieve uno de los problemas más graves de la atención sanitaria de nuestros días en los países desarrollados y la solución. Efectivamente, en la era postMBE es frecuente ver a pacientes emparedados por tratamientos que son fiel reflejo de las recomendaciones de guías hechas con una metodología tan exquisita como lejana a la realidad del paciente. Y lo primero, no siempre es cierto.

Como resultado tenemos a una marabunta de pacientes con una polimedicación inadecuada basada en la mejor evidencia disponible y víctimas del absurdo terapéutico que supone generar una carga de tratamiento inasumible en función de sus características clínicas y condicionantes sociales.

Otro abordaje es posible. Y para ello nada mejor que la intervención multidisciplinar de, al menos, médicos de familia +/- enfermeras +/- farmacéuticos clínicos que aquí la mies es mucha, los obreros pocos y no solo no sobran manos, sino que faltan cabezas. Dicho abordaje cabalgará a lomos de las barreras y facilitadores que los canadienses señalan en su análisis y que son fácilmente identificables a nuestro medio.

Puede que lo malo haya pasado y nos espere lo mejor. O puede que nos saquen del error canta el maestro Lapido en una de sus canciones. El cambio, por perentorio y para bien de todos, ya ha comenzado, aunque de esto -y lo aprendido– hablaremos otro día…

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