Mes: junio 2018

(Therapeutics Letter) Deprescripción de IBP

CapturaLos IBP (actualmente, en España, esomeprazol, lansoprazol, omeprazol, pantoprazol y rabeprazol) son uno de los  subgrupos terapéuticos que suelen ponerse como ejemplo de fármacos cuyo uso y abuso contribuyen poderosamente a la medicalización innecesaria de las personas que contactan con el sistema sanitario. Innecesaria por cuanto en muchas ocasiones el paciente no reúne los factores de riesgo que justifiquen su prescripción o -mucho más frecuentemente- porque intentan sustituir unos hábitos de vida saludables: ¿dejar el tabaco? ¿disminuir el consumo de alcohol, las bebidas carbonatadas, copiosas o picantes? ¿perder -en caso de sobrepeso u obesidad- algunos kilates? ¿Para qué, si tengo una pirula que me soluciona el dichoso ardor con el que mi cuerpo manifiesta que, efectivamente, me estoy pasando dos platos, tres copas, cuatro kilos…?

Según los datos más recientes de la AEMPS, en 2012 tomaban de forma crónica alguno  de estos medicamentos casi el 14% de la población, cifras que es 2-3 veces superior a la de otros países europeos lo que pone sobre la mesa la degradación terapéutica de un grupo de fármacos que nacieron antiulcerosos y han devenido en gastroprotectores. De la variabilidad de su uso -en mi querida Andalucía, sin ir más lejos- da idea este mapa:

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Los IBP son víctimas de su eficacia y su relativa seguridad a corto plazo. También de nuestra indolencia como pacientes y de nuestra complacencia como clínicos. De hecho, no hay paciente polimedicado que se precie sin uno o varios de estos medicamentos en su tratamiento farmacológico. Tratamientos que quedan inaugurados y forman parte del paisaje farmacoterapéutico del paciente por los siglos de los siglos. Amén.

Todo esto no tendría más trascendencia si no fuera por dos detalles: uno es el coste asociado a estos medicamentos (que, no lo olvidemos, en muchos casos son prescritos de forma innecesaria) entre los que existen importantes diferencias de precio a pesar de que están considerados alternativas terapéuticas equivalentes (en nuestro país se considera de elección el omeprazol, por ser la opción más eficiente) y los problemas de seguridad derivados de un uso prolongado, de los que se hace una buena recopilación en este BOLCAN. Por cierto, sobre la NAC esta semana veíamos en Twitter la enésima señal de que algo no va bien. Y ojo también con el apartado de interacciones.Captura

Por todo lo anterior, muchos IBP son candidatos a la deprescripción. Procedimiento del que algunos no quieren ni oír hablar porque, según su testimonio, requiere mucho tesón, tiempo y esfuerzo para casi nada, ya que muchos pacientes se resisten a dejar la pastillita de marras.

¿Se pueden deprescribir los gastroprotectores sin morir en el intento? Más o menos este fue el título del post que dedicamos a esta misma cuestión en un lejanísimo 2010. Mucho más recientemente, la Canadian Deprescribing Network ha publicado una guía de deprescripción de estos fármacos basada en la evidencia cuyo algoritmo de actuación ilustra la entrada de hoy.

La guía ha sido liofilizada para la ocasión por el Therapeutics Letter y nosotros, a su vez, hemos extraído lo esencial de la forma más práctica posible. Y este es el resultado resumido de tanto resumen… (más…)

Deprescripción de estatinas en pacientes ancianos polimedicados

seis-farmacos-por-anciano-limite-para-evitar-errores-de-prescripcion-5805_620x368Esta semana hemos conocido a través de Twitter que Francia dejará de financiar en agosto los medicamentos para el Alzheimer por tener una eficacia que es pequeña y transitoria y asociarse su uso a graves efectos adversos. La noticia ha sido ampliamente comentada por Mateu Seguí en su blog -en un artículo cuya lectura recomendamos– y en el que nos recuerda que no se suele cumplir la recomendación de valorar periódicamente el coeficiente beneficio/riesgo de estos medicamentos en el paciente individual  para, llegado el caso, deprescribirlos.

De deprescripción, precisamente, va nuestro post de hoy, pero referido a las estatinas cuyo posicionamiento terapéutico en pacientes ancianos/muy ancianos en prevención primaria y secundaria es cuestionable y cuestionado. Hemos hecho una búsqueda dirigida -no sistemática- y hemos seleccionado los artículos que creemos que nos pueden darnos algo de luz en este controvertido tema. Pasa y ayúdanos a aclarar la cuestión… (más…)

La inercia terapéutica y los determinantes sociales de la Salud

DcCVe0iWAAA7EZ- (1)El término inercia terapéutica es utilizado por algunos especialistas hospitalarios para referirse a aquellos pacientes que, poniendo como ejemplo la DM2, llevan años en monoterapia o biterapia a pesar de tener un control glucémico defectuoso. Parece lógico que -siguiendo con nuestro ejemplo- si no logramos un control glucémico adecuado, intensifiquemos el tratamiento. Es lo que nos dicen las guías de práctica clínica. Y, de hecho, las terapias escalonadas se hicieron para ir subiendo progresivamente los escalones. Lo de bajarlos, es otro cantar.

Pero a veces, no todo es tan fácil. En atención primaria los profesionales (generalmente médicos y enfermeros, pero no solo ellos) conocen la obra, vida y milagros de sus pacientes, que van más allá de unas cifras de presión arterial, los niveles de HbA1c o el cLDL. De hecho, como muchos saben, pocas cosas hay más reveladoras que visitar la casa del paciente o conocer su entorno.

En este orden de cosas, André Picard, columnista de The Globe and Mail y autor de Matters of Life and Death, publicó el otro día un tuit en el que insertó la imagen que hoy ilustra este post. En ella se recogen 10 determinantes sociales de la Salud. Esos que van mucho más allá de nuestros hospitales y centros de salud. Esos que hacen que, a veces, algunos pacientes se nos escurran de las manos sin que podamos hacer, desde una óptica eminentemente asistencial, mucho más por ellos. Traducidos y adaptados a nuestro idioma, serían algo así: (más…)

(NEJM) CONTROL INTENSIVO DE LA GLUCEMIA CON GLICLAZIDA. ESTUDIO ADVANCE

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El próximo 12 de junio se cumplirán 10 años de la publicación del estudio ADVANCE en el NEJM. Este estudio es uno de los soportes evidenciales clave para la prescripción de la gliclazida y un gran desconocido. Por estos motivos, hemos pensado volver la vista atrás y posar nuestra mirada sobre un ensayo clínico que tuvo como objetivo evaluar los efectos de la reducción de la HbA1c hasta el 6,5% o menos, sobre las principales variables de resultado vasculares en un amplio grupo de pacientes con DM2.

Con la perspectiva de la década pasada y teniendo en cuenta que este estudio está hecho en el contexto del denostado control intensivo de la glucemia, sus luces y sus sombras, con la gliclazida como protagonista, son éstas… (más…)