Día: 8 noviembre 2017

Guía básica para detectar la mala ciencia

A-Rough-Guide-to-Spotting-Bad-Science-2015.pngHoy comienza en Murcia el XXII Congreso Nacional de la SEFAP con el sugerente título El FAP que necesitan los pacientes y el sistema sanitario. Este lema, que se nos antoja relacionado con el del congreso anterior en Granada (El FAP 21 ante un nuevo reto profesional) da pistas sobre el reposicionamiento que busca una categoría profesional que nació hace décadas y que se ha quedado pequeña para muchos de sus integrantes. Para entender la situación basta echar un vistazo a la orden que mil años después reconoció el carácter de profesionales sanitarios de los FAP para comprobar el rebaño de churras y merinas en el que se convirtieron sus funciones, con un artículo 2.a poco o nada desarrollado institucionalmente que ha evolucionado gracias a la iniciativa personal de algunos compañeros, que no fruto de la necesidad sentida de la organización sanitaria o del desarrollo de sus planes.

Esperar otra cosa a estas alturas habría sido fruto de un sueño lisérgico: si tradicionalmente, los medicamentos han tenido cabida en la agenda diaria ha sido por el enorme gasto que originan antes que por sus implicaciones en la calidad asistencial y, no digamos, la seguridad de los pacientes. No nos anticipemos porque este asunto hoy no toca. Pero tocará.

Para hoy y dado que andamos en tierras pimentoneras, Mercè Monfar ha tenido la amabilidad de traducir una infografía que cazamos al vuelo hace unos días en la cuenta de @trishgreenhalgh la autora del libro con el que dimos nuestros primeros pasos en la lectura crítica de la literatura científica y que, como verás en el enlace, tiene una nueva edición.

Que Internet es un arma de doble filo ya lo hemos comentado en varias ocasiones. Parafraseando a Sergio Minué podríamos decir  que la Red le ha dado altavoces a las hormigas de todos los colores. Esto es: hay fuentes que honestamente tratan de informar y poner a tu alcance las mejores evidencias. Y las hay que tratan de tergiversar el sentido de las investigaciones o retorcer sus resultados hasta hacerlos irreconocibles. En un post anterior ya hicimos una aproximación a este tema. En el de hoy, nos extendemos un poco más y en 12 pinceladas, recogemos los aspectos que constituyen una guía tan básica como necesaria para detectar la mala ciencia. Necesaria para los pacientes. Para los que informan en los medios generales de temas de salud. Y necesaria para los profesionales sanitarios que, a veces, damos por supuestas o por sabidas cosas por encimas de nuestras posibilidades. Dice así… (más…)