(BMJ) Twitter, ébola y desinformación: ¿un peligroso cóctel?

media misinformationAnoche cenamos con la desgraciada noticia de que se había registrado en España el primer caso secundario de infección por virus del ébola fuera de África. La noticia cayó como un mazazo en las conciencias de los que desarrollamos nuestra vida profesional en un sistema sanitario público. ¿Cómo ha podido ocurrir esto en el Sistema Nacional de Salud español? ¿los recortes y, por tanto, unos medios inadecuados? ¿una gestión politizada y, por tanto, intrínsecamente deficiente? ¿unos profesionales desmotivados y, por tanto, reacios a seguir escrupulosamente los dictados de los protocolos? A estas preguntas se iban sumando en nuestra mente algunas más que, muchos nos tememos, tardarán tiempo en responderse. Si es que se responden alguna vez. En Twitter el gorjeo habitual se transformó en un impresionante rugido en el que cada cual daba libremente su opinión, lanzaba su diatriba, aportaba información más o menos fidedigna o, directamente, vomitaba su hastío, su indignación o su ansias de revancha en 140 caracteres.

Que las redes sociales son una increíble oportunidad de acceso a la información, impensable hace sólo unos lustros, es un axioma. También lo es que no dejan de ser una herramienta. Y que de nosotros -los usuarios- depende el uso que queramos darle. En este contexto, hoy hemos traducido una carta al director publicada en el BMJ. Se titula Ebola, Twitter and Misinformation: A dangerous combination? y es una sencilla investigación que pone de manifiesto los nuevos peligros asociados a las nuevas oportunidades. Pero no nos extendamos más. Ésta es la interesante experiencia del peligroso cóctel formado por Twitter, el ébola y la desinformación…

El reciente brote de ébola en África occidental ha afectado a países con grandes necesidades de ayuda exterior. También hay una gran necesidad de proporcionarle a la gente información sobre qué hacer para prevenir y tratar la enfermedad. A pesar de que la pobreza afecta a la mayor parte de la región, en África occidental hay un aumento creciente del número de ordenadores, tabletas y teléfonos inteligentes lo que crea la oportunidad de una rápida diseminación de la información a través de Internet y las redes sociales. Desgraciadamente, estos avances tecnológicos no garantizan que la información sea correcta desde un punto de vista médico. Como se ha informado de la diseminación de información errónea a través de mensajes de texto que ha provocado muertes, hemos querido comprobar la calidad de dicha información relacionada con la prevención y tratamiento del ébola en un medio cada vez más importante, como es Twitter.

Utilizando el motor de búsqueda de Twitter, recogimos todos los tuits en inglés que incluían los términos “ébola” y “prevención” o “cura” enviados desde Guinea, Liberia y Nigeria durante el período comprendido entre el 1 y el 7 de septiembre. Todos los tuits únicos se clasificaron en 3 categorías a) información sanitaria correcta b) información médica incorrecta y c) otros (este último grupo incluyó tuits de naturaleza espiritual o religiosa).

Encontramos 203 tuits de la categoría a (36%) 313 en la b (55,5%) y 48 de la c (8,5%). Los tuis de la categoría a fueron leídos por 5.596.153 usuarios de Twitter, mientras que los de la categoría b alcanzaron a 15.039.097 usuarios. De estos tuits, 248 (44%) fueron retuiteados al menos en una ocasión; 95 de los mensajes retuiteados contenían información científica correcta (38,3%) frente a los 146 (58,9%) cuyo contenido era incorrecto.

La información errónea más común era que la planta denominada Ewedu podía curar el ébola, seguido de la afirmación de que las transfusiones sanguíneas (sin especificar nada más, por ejemplo, sin mencionar si procedían de supervivientes de la enfermedad) también podían lograr la curación. Beber y lavarse con agua salada fue también mencionado por varios tuits. Mientras que la mayoría de los mensajes erróneos no encontraron réplica, en algunos casos el gobierno de Nigeria ha corregido la información falsa a través de un boletín y se ha difundido en Twitter 3 días más tarde.

Creemos que nuestros resultados sugieren que las agencias gubernamentales y de salud pública en África occidental deben ser más activas en Twitter con el objetivo de diseminar información veraz de cómo afrontar esta emergencia y corregir la información errónea.

Colofón: de la tormenta vivida anoche sacamos algunas conclusiones; por ejemplo, hay personas que, de forma anónima o no, pero amparados en la masa, sacan lo peor de sí mismos, añadiendo desazón y confusión en un momento especialmente difícil. Otros, con su mejor voluntad, se afanan en difundir la información -veraz o no, contrastada o no- que encuentran a su paso. Otros más hacen chascarrillos -hemos descubierto así, el gran monologuista que todos llevamos dentro- o aprovechan para arrimar el ascua a su sardina (sea de la especie que sea) para catapultarse de cara a unas próximas elecciones o sepultar la gestión de un fantasmagórico Ministerio de Sanidad cuya cuenta de Twitter -por cierto- no reaccionó hasta hace unas horas.

El estudio de hoy y la experiencia de anoche nos enseñan el doble filo de las redes sociales. Actuar con responsabilidad y cautela, para no contribuir a crear un estado de histeria colectiva, es un deber de todos. Máxime si somos profesionales de la salud. Pero la otra cara de la moneda es la falta de liderazgo -de todo tipo- que acusa la sanidad española desde hace décadas. De esos polvos y, sobre todo, de las causas de este totum revolutum, vienen los lodos que amenazan con arruinar el bonito edificio de una Sanidad pública, universal y gratuita que heredamos de nuestros padres y por cuyo solar suspiran muchos de los que dicen defenderla…

4 comments

  1. Se ha perdido una oportunidad de oro para estar a la altura y demostrar que tras un primer error, tenían capacidad de respuesta y, además, rápida. ¿Dónde están las infografías, las campañas de tranquilización y educación ciudadanas?

    Yo por mi parte reconozco que en las primeras horas me dejé llevar por el cabreo y la indignación, ¿cómo es posible que no se aseguraran de que se contaban con los medios suficientes, el personal bien entrenado y las infraestructuras necesarias para atender a los pacientes?

    En fin. De todo se aprende.

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