Día: 4 octubre 2012

Los planes en tu vida

Se atribuye a John Lennon la frase que dice que La vida es lo que transcurre mientras hacemos planes. Aunque podemos encontrar variantes de la misma, lo cierto es que a fuerza de proyectarme en el futuro, la vida pasa, transcurre y yo sigo haciendo planes. Tú sabes mejor que nadie que hay momentos en la vida que son como una piedra lanzada a la quietud del estanque. Su superficie se rompe en mil ondas que avanzan en perfecto orden hacia el infinito. Todo se altera. Se confunde y el impacto hace que el lodo del fondo se remueva y deje de verse. En este momento, comprobamos que los sentidos se complementan. Realmente, se solapan. Si la vista no nos sirve, podemos utilizar, por ejemplo, el oído. Gracias al oído puedo escuchar cada día tu voz. Esa voz tan peculiar que un lejano otoño me sorprendió por la vehemencia con la que exponía ideas y proyectos que eran totalmente desconocidos para mí. Lejos de los medicamentos, de las consultas y de los profesionales de la salud, están los enfermos. En sus casas. A veces solos. Y otras, acompañados por sus cuidadores. Generalmente, mujeres, por lo que es más apropiado decir cuidadoras. Tantos años en la sanidad pública. Y en las redes. Pero tuviste que llegar tú para mostrarme la dimensión más humana de la atención sanitaria.

También es útil el tacto. Y gracias a él he conocido tus manos. Unas manos que imponen por su fuerza. Pero también por su determinación. Decidieron no dejarme caer y aún me tienen asido en el vacío. Pero ahora, estoy seguro de que no caeré. Y no lo haré porque me sostienes tú, que de tanto codearte con tus cuidadoras, te has convertido en una más. De los demás sentidos, no quiero dar más detalles porque estoy seguro que algún día este blog lo leerán tus hijos y los míos. Ellos son razón más que suficiente para escribir decenas -qué digo- centenares de artículos con la suficiente mesura para que, a día de hoy, no haya tenido la necesidad de eliminar ninguno o ruborizarme al leerlo pasado el tiempo.

Con este post no sé muy bien qué te quiero decir. Quienes no te conozcan -quienes no conozcan mi cara oculta- pensarán que hoy he perdido el norte. Y echarán de menos la parte de metodología, los resultados y las conclusiones. No obstante, esta entrada también tiene una metodología. Anda por ahí, más arriba. Solo tienes que buscarla. Los resultados, son evidentes: a pesar de todos los pesares y de un año demencial, seguimos en la brecha. Y como conclusión, dos: escribir es terapéutico. Se lo recomiendo a todo el mundo y debería incluirse en cualquier guía en el apartado de tratamiento no farmacológico de muchas enfermedades. La segunda es que la vida te devuelve lo que das. Tú lo das todo. Y lo recibirás todo. El estanque volverá a su quietud habitual y en él podremos ver reflejados juntos -una vez más- nuestros rostros. El proceso será lento y nadie ha dicho que será fácil. Pero todo camino tiene un final. Como este post. Por eso, antes de acabar quiero decirte una vez más que en la vida hay manos que surgen de la nada, como las tuyas, para ayudarte a salir adelante. Lo demás es historia. Nuestra historia. Esa que hará preguntarse a muchos lectores de qué va esto. Esto, querido lector, va de la vida. Esa que transcurre mientras algunos nos empeñamos en hacer planes…