(Lancet) Los beneficios preventivos del AAS en el cáncer son insuficientes para recomendar su uso indiscriminado

Ayer publicó The Lancet tres estudios y un editorial sobre el efecto preventivo del cáncer del ácido acetilsalicílico (AAS). Resumirlos de forma acertada sin omitir nada relevante y dar las claves del alcance de sus resultados, no es nada fácil. Pero hete ahí que en NHS Choices lo han logrado con su maestría habitual. Así que, en vez de zambullirnos en estos sesudos meta-análisis, le hemos echado un vistazo al artículo que han publicado en su web, con el que pretenden dar respuesta a algunos alegres titulares de prensa, poniendo un poco de cordura en lo que podría suponer una espiral aspirinizante. De todo lo leído, nos quedamos con lo siguiente. Atención, porque la evidencia puesta encima de la mesa, es importante…

• El primer estudio analizó los datos individuales de los pacientes incluidos en 51 ensayos  clínicos aleatorizados (n=77.549) en los que se comparó la administración de AAS vs un tratamiento control para la prevención de eventos cardiovasculares. Los estudios mostraron una reducción del riesgo de muerte de origen no vascular de aproximadamente un 12%. El efecto se consiguió principalmente por una menor mortalidad por cáncer a los 5 años de seguimiento, con una reducción del riesgo de sufrir esta patología de un 37% entre los pacientes tratados con AAS vs los que no lo hicieron. El subanálisis realizado a los pacientes que tomaron el antiagregante en prevención primaria permitió determinar que tras 3 años de tratamiento, se redujo la incidencia de cáncer independientemente del sexo y el consumo de tabaco.

• La segunda revisión sistemática investigó la posible disminución del riesgo de metástasis en consumidores crónicos de AAS incluidos en ensayos clínicos (n=17.285) cuyo objetivo era, como en el caso anterior, la prevención cardiovascular. En total se diagnosticaron 987 nuevos tumores sólidos. Los autores comprobaron que aquéllos que, en aquéllos que habían tomado el antiagregante, se redujo el riesgo de metástasis en un 46%. Cuando la atención se centró en los adenocarcinomas, encontraron que el AAS redujo el riesgo de adenocarcinoma con metástasis en el momento del diagnóstico en un 31%; que en los pacientes en los que se diagnosticó un cáncer sin metástasis, el riesgo de desarrollarla se redujo en un 55% entre los participantes tratados con AAS y que los efectos eran independientes de factores como edad y sexo, aunque el beneficio era superior entre los fumadores.

• El tercer estudio, publicado en The Lancet Oncology es una revisión sistemática de estudios observacionales en los que se investigó la asociación entre el consumo de AAS y el riesgo de sufrir cáncer y otras variables relacionadas con esta enfermedad. En él se encontró que los resultados de  estudios observacionales (asociación) son concordantes con los obtenidos en los ensayos clínicos aleatorizados (causalidad) observándose una reducción del riesgo a largo plazo de sufrir diversos cánceres, como el colorrectal, el esofágico o el de mama, entre otros.

¿Tienen limitaciones estos estudios? Las revisiones sistemáticas (particularmente las de ensayos clínicos aleatorizados) proporcionan una evidencia de gran calidad. No obstante, no podemos obviar el hecho de que los ensayos clínicos no fueron diseñados para investigar el cáncer, sino la prevención cardiovascular, lo que podría ser causa de que la información registrada sobre los tumores tenga limitaciones.

¿Qué implicaciones tienen los resultados? Aunque los estudios proporcionan una evidencia sólida, actualmente no se recomienda tomar AAS para prevenir el cáncer, debido a que este fármaco no está exento de reacciones adversas potencialmente graves que son más frecuentes en ancianos, personas con historial de úlcera péptica, que toman fármacos que incrementan el riesgo de hemorragias o en aquéllos que debido a su estado de salud tenga incrementado el riesgo de sufrirlas. Además, no podemos olvidar que el AAS puede provocar dificultades respiratorias en asmáticos, así como reacciones alérgicas.

Por tanto, dado que los potenciales riesgos pueden contrarrestar los beneficios, las personas sanas sin factores de riesgo cardiovascular que justifiquen la indicación de AAS para la prevención de episodios cardiovasculares, no deben tomar este medicamento de forma continuada. Y para prevenir el cáncer, tampoco. Así mismo, es importante reseñar que la evidencia a favor de la acción preventiva es inferior a la existente sobre sus posibles perjuicios sobre la salud.

Antes de tomar AAS -incluso como analgésico- se recomienda hacer una consulta a su médico de familia o su farmacéutico en caso de estar embarazada o intentando estarlo, ser lactante, tener una coagulopatía, una úlcera péptica, ser asmático, sufrir alguna enfermedad renal, ser hipertenso, alérgico a algún medicamento o estar tomando otros fármacos.

Para terminar Dice un viejo aforismo periodístico que no dejes que la realidad te arruine un buen titular. El AAS, es un fármaco muy eficaz en sus indicaciones, pero también tiene, a decir de algunos, el triste privilegio de ser el que ha matado a más personas. En parte debido a su elevado consumo y en parte porque los riesgos se han distorsionado. Los estudios hoy reseñados, tienen un gran interés científico, pero son insuficientes para recomendar el consumo crónico de AAS en personas sanas con el fin de prevenir un cáncer. Medicarnos (más) es una opción. Pero dejar de fumar, evitar la obesidad, tener una dieta equilibrada y hacer ejercicio de forma regular, constituyen la mejor opción. Y es tu opción…

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