Día: 12 diciembre 2011

Principios de prescripción conservadora

En un esfuerzo por evitar sufrimientos y alargar la vida de nuestros pacientes, frecuentemente recurrimos a medicaciones. Esto es normal en la mente no escolarizada, que cae sin advertirlo en el sesgo de benevolencia o de beneficencia, asociándolo a“más es mejor”, pues la creencia le proyecta una solución simple y equivocada al ignorar que el problema está en un nivel de más complejidad. Es un caso más de realidad ingenua frente a realidad real de los cientos que han demostrado experimentalmente investigadores de la psicología y la neurobiología desde mediados del siglo XX hasta hoy. (más…)

Más allá del uso racional de los medicamentos

PP, PS, PC… No, no son siglas de conocidos partidos políticos. Nos referimos a varias formas de definir el mismo concepto: prescripción prudente, segura o conservadora. Prescribir bajo el principio del primum non nocere, ante todo.

Veintiséis años después de la conferencia de Nairobi, en la que se promulgó el concepto de “uso racional de los medicamentos”, todavía se sigue usando (muchas veces de forma desafortunada) este vocablo para definir las buenas prácticas prescriptoras. Sin embargo como nos recordaba hace poco Albert Figueres, la prescripción dista mucho de ser un acto racional,  lo cual no es en sí bueno ni malo: simplemente que ser racionales no es el objetivo.

Turabian y Pérez-Franco daban un paso más cuando nos revelaban que la meta de la prescripción es “ser útil para la práctica y los pacientes”. Más allá de la racionalidad científica o de la gestión de los recursos, introducimos el hecho social que conlleva el acto de prescribir, que tiene lugar en un contexto clínico y genuino, que supone un encuentro entre personas y que tiene un sentido práctico, singular y subjetivo. (más…)

Iniciativa por una Prescripción Prudente: se abre el telón

Ayer se hizo pública la iniciativa Mírame: diferénciate (#diferencia_T) proyecto colaborativo de gran calado centrado en los pequeños gestos, las pequeñas cosas -como mirar a los ojos de las personas que pasan a diario por nuestros centros, mientras las atendemos- que pueden mejorar la calidad de la asistencia prestada. No hace falta una gran inversión. Ni más personal. Simplemente, poner en valor la Humanidad -los valores- que todo profesional del Sistema Nacional de Salud atesora, frente a una Medicina contaminada por las máquinas, las prisas, los números… (más…)