(PLoS Med) La opinión de expertos como forma de promocionar los medicamentos

Sublime, la entrada de hoy en Saludyotrascosasdecomer donde sus autores, con mucho humor y más desparpajo nos relatan una de esas formas cutres que tienen algunos de promocionar sus productos. Creíamos que en la era de la Salud 2.0, las redes sociales, los RSS y demás pirotecnia, el mercadillo de carretera y manta, el pasen y vean y el maravilloso mundo del circo habían desaparecido de nuestros centros sanitarios. Pero no. Spain is different. Nos pasamos las evidencias por las entretelas de nuestros caprichos y nos apuntamos a un bombardeo. Ya sabéis: el autobús está aparcado ahí enfrente y hay regalos para los que vengan. Y todo ello con la colaboración -desinteresada, ingenua, bienintencionada- suponemos, de algunos profesionales sanitarios. Sin duda, hemos avanzado mucho, pero nos tememos que quedan, por lo menos, una o dos generaciones antes de que los chiringuitos desaparezcan de nuestra vista y la industria farmacéutica haga campañas promocionales basadas en demostrar, con la mejor evidencia disponible, que sus productos son más seguros, eficaces y adecuados que los de la competencia. Pero hay cosas peores que ésta…

En PLoS Medicine hemos leído un estudio que comienza hablándonos del Women’s Health Initiative, de infausto recuerdo para muchos, que demostró que los riesgos de la THS contrarrestan con mucho sus beneficios, en mujeres asintomáticas. A los más jóvenes, les recomendamos este elocuente artículo de Therapeutics Iniative y dentro del mismo, la tabla que ilustra como en ningún sitio veréis, los riesgos de una medicina preventiva aplicada con más corazón que cabeza. Pues bien, según nos cuentan los autores, en Estados Unidos, la mitad de los ginecólogos continúan creyendo que la THS es beneficiosa para la salud de ellas.

Ante la sospecha de que, tras la publicación del WHI, la industria ha continuado financiando la publicación de artículos en revistas científicas con fines promocionales, se realizó una búsqueda bibliográfica que permitió identificar a 10 autores con 4 o más artículos de opinión indexados en MEDLINE (revisiones, editoriales, comentarios o cartas) sobre la THS y publicados entre julio de 2.002 y junio de 2.006. A continuación, se realizó una búsqueda adicional utilizando los nombres de dichos autores para localizar otros artículos relevantes. De esta forma se consiguieron 50 artículos cuya fidelidad científica y tono promocional fueron evaluados de forma ciega. La fidelidad a los resultados del WHI se valoró en función de si el autor reconocía o no negaba los riesgos de cáncer de mama asociados a la THS y si reconocía que ésta no produjo beneficios cardiovasculares. Y el tono promocional se determinó en función de si el artículo promocionaba o no la THS.

Tras la evaluación se identificó a los autores y se investigó si había conflicto de intereses. Los resultados permiten ver que hay argumentos que se repiten, como que se habían exagerado los perjuicios de la THS o que sus beneficios ya estaban demostrados. Ocho de los autores, eran habituales beneficiarios de la generosidad de los laboratorios (ayudas para la investigación, conferencias, consultorías…) y 30 de los 32 artículos calificados de promocionales tenían autores con conflicto de intereses. Para más inri, de éstos, 3 tenían artículos en los que sospechosamente se repetían, palabra a palabra, párrafos de otros previos sin que mediara cita alguna.

Comentario: de forma muy prudente –pleitos tengas y los ganes… o más vale un mal acuerdo que un buen pleito– los autores de este estudio sugieren que existe una relación entre la percepción de financiación de la industria y la publicación de artículos de opinión sobre la THS en los que se anima a los médicos a continuar prescribiéndola a mujeres menopaúsicas, en contra de la evidencia publicada. Como vemos, hay formas cutres de promocionar los medicamentos y -al parecer- las hay más finolis, como es engrasando a los popes de la cosa para que la tinta fluya de sus plumas. Más finolis y más peligrosas pues, no lo olvidemos, nos movemos en un mundo -la Medicina- en el que apelar a la autoridad de quien dice algo, es un argumento en sí mismo: me lo dijo el catedrático, me lo dijo el jefe de servicio, me lo dijo Pérez

A los más jóvenes -nos refiremos una vez más a ellos, ya que está visto que los demás no tenemos arreglo- les pedimos 2 cosas: espíritu crítico para desenmascarar las plumas de alquiler y una buena dosis de escepticismo en sus vidas: las opiniones valen por los argumentos, datos, evidencias… que las respaldan y no por los galones de quienes las sostienen. Si algo deja claro este artículo es porqué la opinión de expertos está en el último escalón evidencial: hablar es gratis, pero puede ser muy rentable. Taimada forma de vender motos, a los profesionales de la salud. Claro que, sin duda alguna, puestos a elegir, nos quedamos con el fotomatón de los huesos. Por lo menos, estos ya no engañan a casi nadie…

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11 comments

  1. Gracias por vuestros comentarios.
    Hago un recordatorio para los rookies de los “argumentos” que nos suelen colar en la promoción de medicamentos:
    -Argumentum ad populum (apelar a la popularidad: “esto lo usan todos”)
    – Argumentum ad verecundiam (apelar a la autoridad: “fulano ha dicho que es lo mejor”)
    – Argumentum ad celebritam (apelar a la celebridad: “lo anuncia Beckham”)
    (leído hace años en nofreelunch.org)
    Un saludo.
    CARLOS

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  2. Gracias por tus dos consejos te prometo que los llevarè dìa a dìa en mi practica profesional. Soy internista, tengo 29 años y parece que me has ganado la frase que digo casi todos los dias a los medicos de mas experiencia ” HABLAR ES GRATIS” O ” POR FAVOR DEMUESTREMOLO O POR LO CONTRARIO ES MENTIRA” pero te confieso que tengo pleitos y me los gano pero igual no me detengo, aunque a veces te confieso que creo que voy a perder el trabajo. Saludos, Diego

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    1. Hola Diego:
      Gracias por tu comentario. Efectivamente, hablar es gratis, aunque de la opinión algunos han hecho una estupenda forma de obtener pingües beneficios. En principio, no estoy radicalmente en contra de esta práctica (al final, opinar, opinamos todos) siempre y cuando no te impida seguir hablando con el tipo del espejo. En cuanto a los pleitos laborales, eso, que se queden en el trabajo y circunscritos al mismo. Las cervezas, mejor en compañía… ;)
      Un saludo.
      CARLOS

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  3. Perfecta entrada. Nunca mejor dicho, el porqué la opinión de expertos tiene la peor clasificación en el ranking de la evidencia es la prueba del algodon de que todo este mundo de recomendaciones esta mediatizado por intereses comerciales. Leere el artículo y tal vez haga un post. un saludo. mateu

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    1. Gracias Mateu. Como he dicho en otro comentario, no estoy radicalmente en contra del habla-y-cobra. Ni voy a darle clases de ética a nadie -solo me faltaba eso- pero creo que hay un mínimo exigible a la hora de opinar y ese mínimo no es -en contra de lo que muchas veces pensamos- estrictamente profesional o académico.
      Te animo a hacer el post -el artículo es muy interesante- y si necesitas algo, por aquí estaremos…
      Un saludo.
      CARLOS

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  4. Desafortunadamente en la estructura de la formación continuada sigue primando esa opinión de “expertos”. La mayoría de las publicaciones no sobrevivirían, si no aceptan esos artículos de tan buen nivel que recomiendan siempre algún producto.
    La lectura crítica, requiere leerse las cosas ;) Muchas veces es más cómodo que nos lo cuenten, aunque sea a “su manera”

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    1. Hola, Héctor:
      Gracias por tu aportación. Bueno, eso que comentas es una de las cosas que posiblemente ayude a cambiar la web 2.0, o eso espero: este intercambio de ideas, pareceres y opiniones, con luz y taquígrafos, bidireccional, favorece la discusión entre iguales, sobre datos objetivos, sin trampa ni cartón y con muchas dosis de prudencia y humildad. A mí me gusta decir que el talento, como la pedrea de la lotería de Navidad, está muy repartido. Y no podemos creernos que nos ha tocado más que a los demás en suerte solo porque de nuestro pecho cuelguen muchas medallas. Ahora, el rollo es otro…
      Un saludo.
      CARLOS

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