Día: 8 enero 2011

La concordancia entre el protocolo de un estudio y su publicación, nueva clave para evaluar la calidad metodológica

Un argumento falaz usado en la promoción de dabigatrán es que ahorra dinero. El argumento, por simple, es posible que cale en la población diana: no hay que hacer pruebas para monitorizar el INR y eso, qué duda cabe, supone invertir menos recursos de todo tipo lo que, finalmente, se traduce en euros. Y fin del asunto. Particularmente, tenemos una opinión favorable a dabigatrán: es una prometedora alternativa a las cumarinas, pero de momento, preferimos no dejarnos llevar por el entusiasmo y esperar a conocer con más detalle las muchas incógnitas -por ejemplo de seguridad- que aún no tienen respuesta. Al hilo de este comentario, se ha publicado en Annals of Internal Medicine un estudio titulado Cost-Effectiveness of Dabigatran Compared With Warfarin for Stroke Prevention in Atrial Fibrillation que, como se desprende del título, es un estudio sobre la coste-efectividad comparada de dabigatrán (en las 2 dosis propuestas) vs warfarina y cuya lectura recomendamos. Los menos familiarizados con este tipo de estudios pueden encontrar una ayudita en este boletín de WeMeReC. Pero a lo que íbamos: la principal conclusión del estudio es que en pacientes de más de 65 años, con fibrilación auricular y con riesgo de sufrir un ACV, dabigatrán puede ser una alternativa coste-efectiva a warfarina dependiendo de su precio en Estados Unidos. Y añadimos nosotros y exclusivamente de su precio, pues el resto de los resultados son similares (10,28 10,70 y 10,84 QALYs para warfarina, dabigatrán a bajas y a altas dosis, respectivamente). Es más: al precio utilizado en el estudio (el del fármaco en el Reino Unido) los costes son 143.193, 164.576 y 168.398 $ respectivamente, lo que arroja un coste incremental, en comparación con warfarina de 51.229 $ por QALY ganado para la dosis baja y de 45.372 $ para la dosis alta de dabigatrán, cifras que se nos antojan muy elevadas en la actual coyuntura y teniendo en cuenta que la fibrilación auricular es actualmente la arritmia más frecuente. Terminamos este asunto como lo empezamos: mucha atención a los argumentos promocionales, auténticos anzuelos que, en ocasiones, como ésta, van dirigidos al enorme caladero de los profesionales bienintencionados. Sin un estudio detrás, pueden ser sólo un boutade. E incluso con estudio detrás, hay que ser prudentes, como se desprende de nuestra lectura de hoy… (más…)