Día: 12 mayo 2010

(BMJ) Los incentivos pueden incidir en la calidad de la asistencia prestada

En 1.994  la Revista de Sanidad e Higiene Pública publicó un artículo titulado El contrato-programa ¿qué es? ¿cuál es su importancia? que, con los años, se ha convertido en un clásico y en el que se define el contrato-programa como una herramienta con capacidad potencial para mejorar los resultados de gestión, con la participación activa de los profesionales, que con sus decisiones clínicas y organizativas tienen capacidad de inducir (empleando, para este fin, un proceso de pactos y negociaciones, a cuantos niveles de la organización desee cada responsable de su uso). De lectura obligada, para los más jóvenes, en él su principal autora, Carmen Martínez Aguayo que fue Directora-Gerente del Servicio Andaluz de Salud y actual Consejera de Hacienda y Administración Pública de la Junta de Andalucía, sienta las bases ideológicas de un nuevo modo de gestión en la Sanidad Pública que vino acompañado de indicadores, incentivos, planes integrales, procesos asistenciales, planes de salud y un sin fin de herramientas que han convertido nuestra mesa en algo parecido al banco de trabajo de un bricomaníaco cualquiera. Una de las principales novedades que se implantó  es  el pago a los profesionales sanitarios de incentivos económicos si conseguían determinados objetivos previamente pactados. En este contexto, no muy diferente en España al resto de los países de nuestro entorno, se acaba de publicar en la sección Research de la página web del British Medical Journal un estudio que con el título The Impact of removing financial incentives from clinical quality indicators: longitudinal analysis of four Kaiser Permanente indicators, ha tenido como objetivo evaluar el efecto de los incentivos económicos en 4 indicadores de calidad asistencial. Con la intriga de ver cuál ha sido dicho efecto, comenzamos nuestro post. (más…)